Sufro encerrado por estar despierto.
De mi no hicieron más que un infierno.
Lavo mis ojos con lavandina
en un psiquiátrico de la Argentina.
Me atan con cables y me dan sedantes.
«No maté a nadie», les grito a farsantes
una y otra vez.
Mis familiares nunca aparecieron
y yo con mi amiga la camisa de fuerza.
Digan que van a hacer
conmigo y los demás
científica-mente hablando de los locos
que no son tontos ni sordos.
Locura es convención
más loco estás vos
que mandaste a tu hijo a la guerra
creyendo que el patriotismo era tu elección.
Ahora me siento muy bien en el loquero.
La mente tranquila y el cuerpo no.