Domingo 17 del mes pasado, tres colaboradores de Mordisco nos acercamos al Barrio de Nuñez para entrevistar a Luis Alberto Spinetta. Anochecía cuando llegamos a su casa. Caminando por la calle Arribeños, luego de sortear algunos vecinos que sentados en la vereda comentaban entusiasmados el partido que milagrosamente River le ganó a Racing. Las viejas casas y árboles del paraíso completaban una escena tan típicamente porteña, que parecía un cuento donde Buenos Aires hubiera decidido resistir al tiempo.

Desafiando la realidad del resto del mundo, un mundo de rayos Láser y viajes espaciales. Metidos en esos pensamientos comenzamos el reportaje a Luis Alberto, y en la medida en que pos adentrábamos en la charla nos pareció descubrir algunas de las claves que sirven de nexo entre las distintas piezas que están formando el mundo del futuro, claves que tal vez sirvieron al Capitán Beto, el colectivero, a emprender su increíble aventura cósmica.
EXPRESO IMAGINARIO: ¿Cómo sentís la música de rock dentro de tu actual proceso?
LUÍS ALBERTO SPINETTA: Desde mi punto de vista musical, lo siento cada vez más impregnado con el aporte de nuevos planteos musicales, tanto de nuestro folklore como de otras culturas. Cada vez es más común percibir influencias hindúes, africanas, latinoamericanas, todo eso se está mezclando, como una cosa total. Yo, personalmente, sigo buscando la unidad.
EI.: ¿Cómo músico?
LA.: No. Yo he legado a la conclusión de que para mí, entregar la vida por una cosa es como entrar en un túnel: pero yo no estoy en el túnel que dice músicos, estoy en el túnel que dice Ser, esa es toda mi exprnencia vital… y existo.
Expreso: Hace tiempo, vos nos decías que te sentías transportado por una corriente fundamentalmente humanista.
Luis Alberto: Sí, y lo sigo sintiendo. Que una decantación del humanismo puede ser alimentar las satisfacciones de un lugar, ya sea conformando las cosas, alimentendo un folklore. Creo que en estos últimos 8 ó 10 años en la música lo hemos ido logando, junto con otros.
Expreso: Si, realmente creemos que lo han logrado. Tanto que ahora está de moda hablar del “boom del rock”.
Luis Alberto: Pienso que es un error creer hacer un boom de cada cosa que sede, es una falta de lucidez. Nosotros creemos que nuestros elementos son sumamente creativos, y que requieren de nuestro trabejo para existir. Sin ese trabajo nosotros mismos nos vemos envil y eso no nos gusta, El único fenómeno válido es en última instancia el fenómeno de la evolución. Por ejemplo, en este momento, el rock argentino ha agotado experiencias y eso le permite enfrentar otras nuevas. Sin ir más lejos, nuestro grupo integró dos bandoneones en una grabación y uno en otra, Queríamos ver cómo insidían en núestra música. Utilizamos uno como pedal y otro haciendo una frase que después derivaba en un solo, También Moretto, con Alas, hizo un trabajo con tres bandoneones, de acuerdo a su propia estructura, o sea, con partes a tres voces atonales. Esto tiene un espectro diferente a lo nuestro. Otros ejemplos son: “Tango en segun- : da”, de Sui Generis, Litto, del que he escuchado cosas que son tamgueras. Aunque cuando decimos tangueras es porque tenemos que definirlas de alguna manera, ya que en realidad pertenecen a una corriente de super-vanguardia, tanto que muchos tipos del tango no pueden llegar a enteriderlo. Claro que eso sería otro fenómeno largo de discutir.
Expreso: ¿Vos creés que los distintos estilos musicales están perdiendo sus límites?
Luis Alberto: Sí, y creo que es producto de una gran cantidad de músicos muy lúcidos que están entregando todo de sí, modificando el medio ambiente, rompiendo fronteras.
Expreso: En la Argentina, podríamos considerar que musicalmente ese proceso comenzó con los primeros grupos de rock que empezaron a cantarlo en castellano, además de referirse en sus letras a la realidad más próxima a ellos. ¿Cómo resuelven ustedes en este momento las nuevas alternativas a las que se enfrentan?
Luis Alberto: Profundamgnte, los momentos siempre se parecen entre sí, aunque con distintas claves. Tratar de resolverlas siempre es úna tarea dificil, pero en cierto modo estamos mejor que antes porque sabemos lo que queremos hacer, porque no somos chantas, porque somos inteligentes y todos nuestros proyectos son creativos, estamos super confiados en que lo nuestro es positivo. Si no lo fuera, estaríamos detenidos a devorados por la historia.
También sabemos que, por más que podamos ser catalogados como divagantes o locos, somos tipos útiles para los seres que nos rodean, que estamos tratando de interpretar los sonidos de la Naturaleza, del Tiempo, de la Historia, de la Belleza. Muchos no quieren entenderlo así y me da la impresión de que hay que convencerlos, que hay que manifestarles todo lo que sentimos con muchisima claridad, com muchísima fuerza y con muchisima dulzura a la vez.
Expreso: ¿Pensás que todas esas búsquedas encontrarán finalmente formas definitivas?
Luis Alberto: No, al contrario. La persecución de la forma es eterna y cada vez la carrera es más acelerada. Vivimos más rápido, y el que anda más lento que la vida a la larga resulta aniquilado. Hay ambientes lentos, que no quieren moverse porque creen que hacer música de tal o cual manera significa haber colmado sus apetencias. Cuando veo conjuntos que por defender una cosa creada dicen que ellos tocan sólo rock’n’roll pienso que esos tipos (aunque a muchos de ellos los super quiero) están atados a un razonamiento construido por la negligencia y están impedidos de seguir creciendo.
Expreso: Ese mismo planteo puede también trasladarse a ciertos sectores del público, y no solamente de nuestro país. Basta recordar las palabras de Zappa cuando resolvió disolver a The Mothers Of Invention: “me cansé de tocar para gente que aplaude y no sabe por qué lo hace o aplaude por razones que no tiene claras”.
Luis Alberto: De cualquier manera creo que a pesar de esto es en el rock donde tanto público como músicos tienen tarde o temprano que enfrentarse con sus propias contradicciones.
Expreso: ¿No sentís temor por la distorsión que muchas veces se produce con tu imagen o tu obra entre el público que te sigue?
Luis Alberto: No, yo siento que nuestio corazón es un soldado, y nuestros sentimientos un ejército, que lucha, constantemente, por encontrar lo positi- vo o sea la verdadera realidad computando lo que elige el alma para expresarse; creo que todos tenemos esa necesidad. Y si encaramos tudo esto con honestidad no habrá distorsión que te detenga.
Expreso: ¿Cuáles creés que son las pautas invisibles que mantienen unida a la gente de rock?
Luis Alberto: Creo que todos estamos unidos por ciertas pautas pero con la fe depositada en nosotros mismos; si alguna de esas pautas nos doblegara dejaríamos de estar juntos porque dejaríamos de ser nosotros mismos.
Expreso: Nos gustaría que hablaras sobre uno de tus últimos temas en particular: “El anillo del Capitán Beto”. Para muchos fue como reencontrarse con ciertos aspectos expresionistas de tu obra un tanto olvidados.
Luis Alberto: Para mí «El anillo…» es una historia con una gran carga folklorica, pero ojo, folklórico en lo que se refiere a vivir en una ciudad como Buenos Aires. Y creo que pocas cosas son lan caracteristicas de esta ciudad como los colectivos: la forma de decorarlos, su estructura, hacen que sea un automóvil muy especial. Detalles de construcción como la puerta hidráulica y todos esos fatos son genialidades argentinas. Reconocerlo es una forma de reivandicarlo, si nos regocijamos en el absurdo de “200 Moteles” de Frank Zappa, cómo no vamos a valorar absurdos tan deliciosos como subir a un colectivo con una señora gorda con ruleros gritando «Ay señorm ¡No me pise!». ¿Cómo nos vamos a privar de eso?
A partir de cosas como éstas, compuestas de pequeños fragmentos absolutamente cotidianos, fui elaborando una aventura cósmica: un tipo se larga al espacio con una nave que hace construir en Haedo. Comienza el viaje y durante quince años recorre cl espacio. Se supone que en su travesia lleva involucradas todas esas cosas que hacen, en última instancia, que esté más allá de la muerte. Está más allá de todo, pero parecería que el Capitán Beto en cierta forma comienza a extrañar la muerte, como un ser humano que no puede desprenderse de ella. Es entonces cuando deposita su fe en un anillo que por sus poderes lo protegerá de lodo. Pero Beto se equivoca, pues su anillo lo protege de todo menos de la tristeza. Es en ese momento que Beto decide volver a su infancia.
Pero no quiere, olvidarse de todo, y comprende que no puede volver, queda solamente el anillo, que es su elemento protector. Sabe que no tiene brújula ni radio, o sea que está incomunicado en el espacio. Finalmente, se pierde y pasan muchos años hasta que lo encuentra una cultura evolucionada, una cultura que interpretó el espacio, y al encontrarlo descubren que el anillo tenñia inscripto un signo del alma. O sea que todo el poder del Beto quedó identificado en su anillo, y de su ser quedó solamente la poesía, como la parte absolutamente etérea que no tiene ni forma ni visión, y que es el alma, el alma de todos.
Expreso: ¿Vos no creés que las revelaciones de la ciencia y los viajes espaciales están creando en la gente una conciencia de eternidad más profunda?
Luis Alberto: Yo creo que sí. Pienso que no solamente se ha indagado más acerca de lo eterno, sino que además estamos en el límite de esa eternidad. No quiero pensar qué sucedería si un marciano hablara por TV., qué sensaciones experimentaríamos. Como cultura nos veríamos trascendidos a todo nivel. Sería como cuando un ser se enamora de otro y a partir de ahí comienza de todo. Se contactarían dos culturas a través de la inmensidad. Yendo más lejos aún podemos suponer inclusive que sean varias culturas extraterrestres las que estén contactadas con nosotros. Este conocimiento nos daría una conciencia de universalidad, pero siempre seguros de que no nos van a volar las raices de la tierra donde vivimos, porque sino quedaríamos sometidos a la gravedad y el espacio se perdería. Creo que la indagación de la eternidad sigue siendo absolutamente individual.
Expreso: Correcto, pero vos compartís con mucha gente tus indagaciones individuales.
Luis Alberto: Trato de transmitir parte de ellas, no todas porque como te dije antes siento que cada uno de nosotros posee una energía que no solamente atañe a la música. Es la enegía motriz que necesitamos para subsistir. Se supone que en condiciones ideales de vida tendríamos una mayor cuota de ésta para dedicarla a lo creativo. En cambio, si las condiciones son duras y tenés que emplear la energía sólo para mantenerte vivo, no podrás satisfacer su espiritualidad, osea que no vas a progresar hacia tu felicidad. Resumiendo: cuanto más energía te sobre para compartir con otros una cantidad semejante de alegría te compensará.
Expreso: ¿Es cierto que conociste a Borges?
Luis Alberto: Sí, Fue una experiencia irreversible. Me encontré con un ser que está en el más allá, más allá de nuestros cuadros.
Expreso: ¿Más allá de las diferencias con tu generación?
Luis Alberto: La verdad te digo una cosa: vivimos en un mundo donde un tipo que piensa que es de otra generación lo hace porque le han inculcado que puede ser de otra generación.
Expreso: ¿Creés que las barreras generacionales son puramente mentales?
Luis Alberto: Totalmente. Un tipo convive con sus semejantes pero se siente perdido en medio de ellos. El aisla- miento ya no es tan solo generacional. Hay muchos tipos que tienen miedo y eso es lo único que los separa. Los años no cuentan.
Expreso: ¿Cómo creés que se puede luchar contra esos miedos?
Luis Alberto: Creo que el miedo es una parte muy fuerte de uno mismo que nos sirve para defendernos de los peligros que nos rodean; pero a veces, si le dejamos crecer demasiado, puede llegar a acorralarnos, En ese caso, tenemos que emplear esa arma secreta que todos los hombres poseen (aunque muchas veces dormida), la única suficientemente fuer le para librarnos de cualquier encerrona, que es el AMOR, esa flor de oro que es la única salida.
Expreso: ¿Puede ser que la búsqueda de esa flor sea uno de los motivos por los cuales se reúne tante gente en los recitales últimamente”?
Luis Alberto: Mirá, puede ser. Anoche se hundió el escenario donde tocábámos por la presión de la gente que habia asistido a vernos, en un lugar con capacidad para 200 ó 400 personas había 1.500. El tablado sostenido por caballetes se hundió; se me vino la acústica encima y lo golpeó a Carlos. El panorama era impresionante, y si semejante peso le hubiera agarrado la gamba a algún pibe, hubiera sido un desastre. Pero volviendo a lo que preguntabas, creo que todos estamos buscando en los otros, en la Naturaleza, en la música, una verdad inapelable,
Expreso: Dentro de lo que vos hacés, ¿Cómo te ubicás en ese juego de búsqueda y entrega que se da en los recitales?
Luis Alberto: Como un parlante más de todo un equipo a través del cual pasa una señal y vos la transmitís, la reproducís y en función de la calidad que tengas como parlante vas reproducir con mayor o menor fidelidad. Pienso que la mayoría de nosotros no somos parlantes perfectos todavía.
Expreso: ¿Qué motiva el funcionamiento de esos parlantes?
Luis Alberto: Muchas veces se da como que un poco el silencio está hecho para llenarlo de música. Se supone que en función de eso se activan y cada uno se expresa como desea; algunos más eufóricamente, otros con mayor y menor lucidez.
Expreso: ¿Creés que alguna vez lograremos encontrar el idioma exacto para comunicarnos?
Luis Alberto: Sí, creo que será posible, si recuperamos los ojos de cuando éramos chicos, esos que veían la belleza en cada una de las cosas que nos sucedían. Yo me acuerdo haber vivido inundaciones en este barrio cuando yo era chiquito y para nosotros eso era la felicidad
Expreso: Totalmente ..
Luis Alberto: Che, ¿no creen que ya grabamos bastante? ¿No quieren ver el partido por televisión?
Expreso: Bueno, vamos,
Entrevistaron: Jorge Pistocchi, Alberto Ohanian y Alfredo Rosso.