A modo de adelanto de su próximo disco, la banda de rock lanzó una versión en castellano de “Golpeando las puertas del cielo” de Bob Dylan.

¿Qué los motivó a reinterpretar una canción tan icónica?
Daniel San Leone (cantante): En nuestro primer disco hicimos una versión muy pequeña de «Sweet Child o’ Mine» de Guns N’ Roses que tuvo buenas devoluciones y unos años después sacamos dos singles de «Dumb» de Nirvana qué nos fue dando un lugar en el under. Si bien somos una banda nueva, nos gusta tomar riesgos e ir al límite. Si tenés el compromiso real de hacer una versión única de una pieza icónica, no podés dudar, espero haber estaba a la altura. Estaba seguro de lo que queríamos lograr y tenía al lado al maestro Nelson Pombal, comprometido en la producción y grabación. Es muy difícil traducir una canción con semejante carga, tomar frase por frase, entender su significado y encontrar que cada palabra encaje en la métrica. Es muy difícil, por eso me estuve asesorando con academias de inglés y profesores que me ayudaron. La interpretación de la canción me llegó muy cerca porque la decisión de hacerla fue por la pérdida de un amigo. Sólo espero no haberle fallado. Desgraciadamente él estaba convocado para salir en el video de “Un loco lindo”, no llegó, se tuvo que ir antes. La canción se disparó. Tiene 57 mil vistas, empezamos a tocar con bandas importantes y yo solo sentía culpa. Llegaba a mi casa luego de cada show y me ponía a llorar.
¿Cómo fue el proceso de producción para capturar la intimidad y el dramatismo que tiene la canción?
Fue arduo por muchos motivos, nosotros estábamos terminando de componer y grabar 10 canciones al mismo tiempo. Sólo a mí se me puede ocurrir algo así. (Risas) Por suerte mi banda me responde siempre. Si bien estábamos agotados, nos veíamos mucho tiempo más que nuestras propias familias. Hubo momentos de desencuentros, así que tomé la decisión de hacer este tema con Nelson y liberarlos un poco de mí. Contratamos a Paula Pomeniarec en cello y Manuel Quiroga en violín, dos voces increíbles con Kiara Rincón y Cony, que es alumna de Escuela Acapela de Abiam, un gran profe de canto. Nelson se encargó de las violas, yo de las voces y hubo invitados para bajo y batería. Nos grabó Claudio Vergara en Lanús y otras grabaciones fueron en CABA y Quilmes. Mi parte la grabé en Jabbastudio.
“Golpeando las puertas del cielo” es el segundo adelanto de “Todo por vos”, ¿qué pueden contar del concepto general de este tercer disco y en qué se diferencia de sus trabajos anteriores?
Tiene mucha más potencia y calidad porque podemos acceder a mejores estudios de grabación y lo hicimos con la banda formada y plantada. Los discos anteriores, si bien las canciones hablan por sí mismas, ni siquiera con Javy (violero) habíamos constituido Piedad y Traición. Ahora estamos muy firmes con Guille Wallace en batería y Mariano Rovira en bajo. Ya en vivo tocamos 4 canciones del próximo disco: “Un loco lindo”, “Golpeando las puertas del cielo”, “Más allá” y “Vamos”, una versión de los Rolling Stones que la hicimos como una forma de agradecimiento para Diego Perri (jefe de prensa) que siempre trabajó y se esmeró por nosotros. Este álbum nos encontró unidos, hambrientos por mostrar que podemos dar más, que nadie nos calla ni nos dice que hacer. Somos altruistas, hacemos arte para cambiar el mundo. Sentimos que una canción se puede sincronizar con la vida y generar conciencia. Prefiero soñar como Lennon y no ser un mercader del rock como el Indio Solari.
En estos últimos años compartieron escenario con artistas como Juana La Loca, Javier Malosetti, Suéter, Héctor Starc y Gabriel Carámbula, ¿cómo influyeron esas experiencias en el crecimiento y la identidad sonora de Piedad y Traición?
Cuando nuestro tema «Un loco lindo» nos abrió las puertas para tocar con estos grandes artistas no lo podíamos creer. Lo mejor de todo es poder compartir momentos y darte cuenta que cuanto más alto están, más humildes son, por lo menos de los que mencionamos. Eso te hace reflexionar y mantener los pies sobre la tierra. Ahora vamos a abrir para Vorax, Helker y Diego Frenkel. Espero poder parar en algún momento. (Risas)