El músico platense presenta su nuevo disco, “Club de canciones”, donde el protagonista observa las historias de quienes lo rodean mientras también se enfrenta a sus propios demonios y heridas.

¿Cómo trabajaste ese cruce entre las experiencias ajenas y las propias, y qué lugar ocupa la búsqueda personal en las canciones?
Muchas veces sentimos que no la estamos pasando bien y creemos que esa situación nos sucede a nosotros solos. No entendemos cómo resolver algo y nos sentimos atrapados hasta que vemos que a alguien más le pasa y lo resuelve o nos cuenta desde otra perspectiva algo que nos puede servir para encontrar una solución o al menos cierta contención. Desde el punto de vista de la búsqueda personal, en todas las canciones hay un poquito de uno. Ya sea en una historia propia, ajena o inventada aparece alguna opinión, sensación o deseo que uno tiene ahí guardado y entonces también sirve para resolver u ordenar un pensamiento propio. En mi experiencia personal, estaba en un momento en el que necesitaba destrabar un camino musical que en un momento sentí que se había detenido por completo. Al publicar mis dos primeros discos había logrado encontrar mecanismos, quizás no muy convencionales, que me brindaban cierta comodidad para componer, grabar y tocar en vivo. Por distintas cuestiones, durante cierto tiempo esas formas de trabajar fueron cambiando y complicándose hasta hacerme sentir que estaba equivocando el camino. No podía realizar nada de lo que me proponía. Tuve que poner un freno para poder reencontrarme con cierta esencia y volver a empezar desde ahí.
El título del disco remite a esos lugares que habitamos, donde compartimos historias, recuerdos y momentos importantes de nuestra vida. ¿Qué representa para vos ese “Club de canciones” y cómo surgió la idea de construir el álbum alrededor de ese concepto?
Pienso en la idea de club de canciones como un refugio, un lugar de encuentro a donde se puede asistir a una reunión con gente querida y donde también se puede asistir en soledad en búsqueda de cierta paz interior. Vivimos épocas en donde se vive muy rápido, donde pareciera que no hay tiempo para detenerse a pensar o reflexionar sobre lo que sentimos, y en donde muchas veces las conversaciones son palabras escritas en una pantalla fría y el encuentro real se posterga. Entiendo que a veces se necesita una sonrisa, una mirada o un abrazo, o bien sentarse, levantar la cabeza y observar para entender lo que pasa a nuestro alrededor. La música nos acompaña en todos los momentos de la vida, ya sean los de festejo, los momentos tristes o los momentos de reflexión. Y muchas veces la letra de una canción también nos hace sentir acompañados y sentir que hay formas de ver y resolver lo que nos pasa.
La música tiene la capacidad de transportarnos a otros momentos de nuestra vida y despertar recuerdos que creíamos olvidados. ¿Qué lugar ocupan la memoria y la nostalgia en tu composición?
Me ha pasado muchas veces de escuchar una canción en la radio y automáticamente transportarme no solo al momento sino también a las sensaciones de una época pasada. Y a veces recién ahí mirando en perspectiva uno se da cuenta de lo bueno que había sido aquel momento, aunque quizás antes no lo había notado. La memoria y la nostalgia, cada una a su modo, son fundamentales en lo que escribo porque quiero dejar en cada canción un mensaje. Presto mucha atención y pienso mucho cada letra antes de publicarla. En cada decisión que transitamos aprendemos de lo bueno y de lo malo de los resultados y de nuestras decisiones en sí. Y hay recuerdos de personas y situaciones que no sabemos por qué ya no forman parte de nuestra vida cotidiana pero que quedan grabadas en la esencia de quienes somos hoy. Pero sobre todo me interesa transmitirlo porque me parece fundamental vivir el presente valorando todo eso que hoy tenemos y quizás más adelante ya no. La vida cambia, disfrutemos cada momento.
¿Hay alguna canción del álbum que tenga un significado especialmente personal para vos?
La canción que tiene un significado personal y profundo para mi es “Juegan”. Desde que nacieron mis hijos empecé a ver de otra forma un montón de cosas de mi vida. Empecé a darme cuenta de cuáles son realmente las cosas importantes y cuáles hoy ya no lo son en absoluto. Cuando va pasando la vida uno va dando por sentadas muchas cosas que, al acompañar el día a día y el crecimiento de un hijo, se resignifican todo el tiempo. Conocí perspectivas, momentos de aprendizaje y momentos de pausa para prestar atención a detalles que antes eran imperceptibles. Y conocí un amor increíble que jamás pensé que podía existir.
Después de una pausa durante 2025, el proyecto volvió a ponerse en marcha con una formación renovada, combinando presentaciones acústicas y eléctricas. ¿Cómo viviste ese regreso y de qué manera influyó esta nueva etapa en el sonido y la identidad del proyecto?
Si hay algo a lo que me interesa darle prioridad es a seguir adelante. Uno puede proyectar muchas cosas que pueden darse de la manera que queremos o no, y entonces ahí saber adaptarse sabiendo qué es lo realmente importante. Yo supe desandar el camino hasta darme cuenta de que me gusta la esencia de las cosas. A mí me gusta hacer canciones. Tengo la necesidad de contar y cantar historias partiendo de una letra, una melodía y un instrumento que acompañe. A partir de ahí se puede hacer una superproducción cargada de instrumentos o respetar la simpleza de una canción. Yo decidí ir por esa opción porque me da la libertad de tocar con cinco compañeros o tocar yo solo con mi guitarra y que la canción siga siendo fiel a esa grabación. A principio de año no tenía pensado nada de lo que pasó después. Había vuelto casi a cero, aunque con canciones grabadas. Un día me llegó un mensaje invitándome a tocar en un festival en un “Club de canciones” al que quiero mucho. No tenía banda y faltaba poco tiempo. Pero me ganaron las ganas de estar arriba de un escenario de nuevo. Convoqué a dos amigos con quienes veníamos hablando mucho y pusimos manos a la obra con muy poco ensayo y salió. No salió una superproducción. Salió un show hecho desde el corazón. Y eso, de alguna forma, volvió a encender las ganas.
Con “Club de canciones” ya publicado, ¿qué te gustaría que le pase al público cuando escuche el disco de principio a fin? ¿Buscás que cada oyente encuentre su propia historia en las canciones o que se sume al recorrido que propone el álbum?
Si hay algo que me gusta es que cada persona que escucha una canción le dé el significado que necesita para sí misma. Si se siente identificado entonces está bien, aunque no coincida cien por ciento con la intención que le haya dado yo. Escuchando las canciones por separado supongo que a todo el mundo va a sentir que le pasa o le pasó lo mismo en más de una canción. Si escuchan el disco completo de principio a fin hay una historia concreta, pero si logran ver lo abstracto del conjunto de esas canciones pueden sentirse identificados de diferentes formas. Lo importante es animarse al cambio, la adaptación y la búsqueda constante de los caminos para sentirse mejor, aunque haya que volver atrás mil veces para empezar de nuevo.