Luego de cuatro años, la banda de rock oriunda de La Pampa estrena “Bastardo”, su nuevo EP, que sigue a la perfección su tradición: rock hecho desde las entrañas.

“Cambiamos un montón porque pasaron mil cosas en el medio –explica Julián Pico, cantante y bajista de Las Sombras-. Crecimos, maduramos y el mundo se dio vuelta. Esos cuatro años nos sirvieron para frenar la pelota, mirarnos a los ojos y replantearnos cómo queríamos sonar, sin quedarnos estancados en lo que ya sabíamos que nos salía bien. Lo que no se mueve ni un milímetro es lo que pasa entre nosotros cuando nos encerramos a tocar y esa necesidad de hacer, lo que sea, pero con el corazón en la mano. El audio mutó, pero la sangre de la banda sigue siendo la misma de siempre”.
Por primera vez encaran un lanzamiento como proyecto independiente y autogestivo. ¿Qué significó para ustedes asumir el control de todo el proceso y qué desafíos encontraron en este nuevo camino?
Significa libertad, pero de la que te hace transpirar la camiseta. Ya no hay un sello atrás guiándote, así que todo depende de nosotros. El desafío fue aprender a gestionar el caos. Tuvimos que hacernos cargo de algunas cosas que antes no, todo al mismo tiempo que componíamos. A veces cansa y te quema la cabeza, pero la recompensa de ser los únicos dueños de tu obra paga cada dolor de cabeza.
El EP fue producido por Dylan Lerner y propone un sonido más moderno, pero convive con guitarras desgarradoras, ambientes oscuros y canciones acústicas. ¿Cómo fue trabajar con Dylan y qué buscaban explorar sonoramente que quizás no habían hecho en los discos anteriores?
Con Dylan bien, estuvo bueno, nos cambió totalmente las reglas del juego. Veníamos acostumbrados a curar todo antes, y él nos hizo grabar re contra directo, de una al estudio, casi sin preproducción. Nos mandamos medio a ciegas, sin saber mucho a dónde íbamos, y esa adrenalina se re nota en el audio. Buscábamos romper un poco el molde del sonido puramente vintage o de garage que ya teníamos cocinado. Queríamos jugar con los contrastes: meter silencios, otros climas y texturas acústicas, pero sin perder la roña de las violas. Dylan entendió al toque esa locura y nos empujó a confiar en el instinto y a capturar la crudeza de lo que salía en el momento.
“Estírate” habla de derribar el orgullo, dejar de lado el ego y hacer lo necesario para volver a conectar con alguien antes de que sea tarde. ¿De dónde nació la canción y por qué sintieron que era la indicada para representar a “Bastardo”?
Nació de la pelea con amigos, gente que quiero y que quise mucho. De frenar y darme cuenta de que, aunque tuviera la razón, el orgullo te hace perder algo muy importante para vos y para uno. Sentimos que es el tema ideal para mostrar de qué va “Bastardo”. Tiene una carga re contra honesta en la letra y a la vez un audio distinto que pega, y combinan muy bien. Es un buen resumen de lo que somos hoy.