En su nuevo álbum, “Cerca de la luz del Sol”, el músico de folk rock atraviesa el amor, la memoria, el dolor, la resistencia y la necesidad de seguir adelante.

¿En qué momento sentiste que todas esas experiencias y emociones podían convivir dentro de un mismo álbum y convertirse en una obra con un sentido común?
Se fue dando. Había una energía que parecía estar presente desde el primer momento, y si bien escribí muchas canciones, parecía que algunas pedían estar afuera naturalmente y lo mismo sucedía con las que pedían ser parte. De hecho, no pedían, se sentían parte desde que aparecían. Como si todo nacía de forma orgánica y vital, natural. Esa fuerza se sentía como la vida misma, lo cual fue el eje del disco. Aceptar lo que la vida nos dio y nos da, lo que somos de la forma que somos y hacernos cargo del lugar que ocupamos. Es un buen momento para abrazar el amor que tenemos y cuidarlo, aceptar las perdidas y dar la batalla que haya que dar.
En varias canciones aparecen referencias a momentos de terror y dictadura, una mirada crítica sobre el presente, pero también despedidas, recuerdos de juventud y declaraciones de amor. ¿Cómo fue escribir desde ese lugar en el que lo íntimo y lo político se cruzan permanentemente?
Porque somos todo lo que nos atraviesa, aun si creemos que la política no nos toca o no nos interesa. La memoria no es selectiva. Podemos decirlo y hacernos los boludos, pero no debe ser así. Hoy este gobierno quiere cambiar la historia, pero es imposible. Lo que sí está haciendo es arruinar nuestro presente y complicar muchísimo el futuro. Escribo desde el único lugar que deseo escribir y es desde adentro y ahí se encuentra todo: mi historia personal y la historia de las personas y lugares que son parte de mí. Por lo cual no puedo mirar para otro lado.
Las bases del disco fueron grabadas en vivo en Afro Estudios, una decisión que parece fundamental para el sonido de “Cerca de la luz del Sol”. ¿Qué buscaban capturar con esa forma de grabación y cuánto de la energía que construiste durante estos años en los escenarios quedó plasmada en el álbum?
Grabar de esta manera fue clave en el sonido y energía del disco. Ya desde la portada queremos mostrar el momento que atravesamos como banda. Y eso también se demuestra cuando lo escuchás. Toda la banda tocando junta. Fue la primera vez que grabamos así. En principio, sugerido por Leky, productor, y no hay duda de que fue la mejor idea. Incluso, si prestan mucha atención, van a escuchar sonidos de pasos, clicks, ambiente y demás.
El disco dialoga con el folk y la canción de autor y aparecen referencias como Mumford & Sons, The Head and the Heart, Fleet Foxes, Bob Dylan o Neil Young, pero llevadas a una identidad propia y en español. ¿Qué lugar ocupa hoy el folk dentro de tu música y qué posibilidades encontrás en ese lenguaje para contar historias y emociones desde nuestra propia realidad?
El folk siempre me conectó con lo personal y profundo. La banda entiende muy bien el género y lo trabajamos de manera grupal para que crezca. Fleet Foxes, THATH y otras bandas fueron referencias claras en momentos de búsqueda de audio, guitarras y mezcla. Artistas como León Gieco, Bob Dylan, y demás, fueron desde un inicio, una clara influencia en esto de la autenticidad, de contar nuestra verdad y de esquivar los lugares de demasiado confort. No nos gustan las modas. Las modas pasan y las olas se rompen. Nos importa la canción, sobre todo.