Construyó su identidad cimentada en una mezcla de bellas melodías y potentes riffs, donde convive la búsqueda artística y estética del primer rock argentino con una sonoridad personal. El material contó con la participación de Juanse y fue grabado por Mariano Bilinkis en Estudios Panda. El próximo sábado sonarán en vivo en el Festival de cierre de Bandas x Barrios junto a Dancing Mood, entre otros artistas.
¿Cómo se involucra Muddy Waters en la historia de la banda?
Julián: Así como el nombre se divide en dos, el concepto también. Hay un personaje muy conocido en Ramos Mejía, llamado Walter, que es alcohólico y está medio loco, pero que decidimos incorporar en algunas gráficas de la banda. Él era cuidador de coches de la plaza a donde íbamos en el intervalo del ensayo y siempre se acercaba a charlar o saludar. Esa fue la parte más bizarra del nombre y el Madi se suma como la versión argentinizada de Muddy Waters. Cuando nos juntamos veníamos de proyectos desencontrados, hasta que se dio esa comunión entre los músicos que habitualmente buscan las bandas de rock para formarse.
¿Te referís al compromiso?
Julián: Eso en el rock es bastante delicado, a lo que me refiero es a esa magia que está en las formaciones. Nosotros tuvimos varias sin saber que se llamaba Madi Walter, porque cuando empezamos éramos muy jóvenes y recién después de muchos años logramos encontrarnos en un proyecto que nos representara. Cuando buscamos qué hacer dentro de la música éramos fanáticos de los Beatles y tocábamos en fiestas de 15 y casamientos. Paralelamente, teníamos nuestro grupo con temas propios, pero menos empuje. Pablo se sumó cuando la banda de covers se había disuelto y planteamos la idea de hacer una fusión entre un blues tradicional y que a su vez innovara. Ahí fue cuando encontramos el disco “Eléctrico” de Muddy Waters que vino a romper un poco el esquema de ese estilo y donde nos hallamos muy parecidos. De hecho que el primer cover de la banda vino de ese disco.
¿Qué tema era?
Julián: No recuerdo, pero de ahí converge la fusión entre lo bizarro y las raíces del nombre. Posteriormente se incorporó Paul en la viola y vino a ser como el Zaffaroni de la Corte Suprema, porque es licenciado en composición de orquesta y sabe la posta. Eso fue lo que niveló y terminó de formar la banda. Las letras estuvieron a cargo de Hernán Marletti, que es el cantante, y nosotros nos involucramos desde el mensaje que buscábamos transmitir.
¿Pensaron en vivir de la música cuando encararon el proyecto?
Julián: Al principio sólo pensamos en un proyecto que nos hiciera bien y nos divirtiera, pero cuando empezaron a salir los temas hubo un tinte de arte que lo transformó en una banda. Tardamos mucho en componer el primer disco y eso es importante, porque fue todo un proceso de maduración.
Cuando se incorporó Paul llegó la parte compositiva y de producción del disco, que era el verdadero sueño de Madi. La realidad es que no salimos a la cancha pensando en ganar dinero, sino en ser profesionales. La mayoría de los integrantes somos universitarios, así que buscamos invertir todo en algo que perdurara en el tiempo y lograra un sentimiento en el otro.
Contame cómo trabajaron el momento de grabación.
Julián: En principio nos sentamos y lo produjimos en casa, sin el respaldo de compañías. La idea era armar nuestro show en vivo dentro del disco para que el día de mañana, cuando saliéramos a tocar, sonara igual.
¿Y cómo es el vivo de Madi?
Julián: Es el disco puro, porque Madi lo trabajó y resolvió en la sala. De hecho grabamos en vivo en Panda y la voz no quedó sólo porque los micrófonos captaban hasta el alfiler que se caía; pero estuvo cocinado de entrada en nuestra salita y ése fue el concepto que buscamos: naturalidad.
¿Qué significaron para vos los ’70s?
Julián: Conocí la época porque mi viejo fue un tipo muy rockero y toda la plata que ganó se la gastó en discos de vinilo. A su vez compartió su música con nosotros.
Yo más que ’70s soy de los ’60s a nivel rocanrol. En los ’70s entramos en el rock de bandas que hicieron al tema. Creo que todas las influencias que manejamos hoy en día provienen de esa etapa donde sonaban Zeppelin, The Faces, Hendrix, Stones y Beatles, entre otros.
Cuando puse el disco encontré ciertos tintes spinetteanos y ese sonido crudo de Manal y Billy Bond.
Julián: Sí, de hecho escuchamos mucho esas bandas y cuando nos tocó vivir «El Blues de Los Plomos» empecé a conectarme con personas que influyeron en el rock de una forma tremenda. Fue el caso de León Gieco, un músico enorme, que nunca le había dado bola. A su vez, en el disco hay mucho de rock stone porque cuando fuimos a grabarlo Juanse aportó a medida que dábamos las indicaciones desde la producción.
¿Participó también como productor?
Julián: No, el disco fue íntegramente producido por Madi dentro de su sala, pero cuando estaba en proceso Juanse me llamó y empezó a explicarme cómo haría él. A su vez, Gaby Pérez y Fava Lavelli le dieron color como drum doctors. Cuando llegó el momento de la mezcla, a cargo de Mariano Bilinkis, lo invité formalmente a Juanse para que participara de un tema. Yo quería que tocara en “El rock de la nena” pero le pareció más rockero “Ya fue”. O sea que seguimos todos los pasos que cualquier pibe sueña en ese momento y por eso habrás notado el sonido setentoso del material. Me gustó mucho la historia y realmente fue todo a pulmón porque no queríamos salir a tocar rock chabón con un disco que pegara. Puede gustar o no, pero es parte de la imaginación e interpretación de quien lo recibe. Y lo que busca Madi puntualmente es que se lleven lo mejor de la banda.
¿Qué sensación te trajo una vez que lo escuchaste terminado?
Julián: Creo que nos tomamos el tiempo necesario para que quedara como está. Entonces, al escucharlo terminado, ya no había más que agregar. Lo que sí nos pasó, cuando trajeron el disco físico, fue que entendimos que ya era nuestro y ahí nacía Madi para el mundo.
¿Tuvieron posibilidades de presentarlo fuera de Buenos Aires?
Julián: Lo primero que hicimos fue invitar a nuestros amigos a un ciclo en Ramos Mejía. No teníamos mayor convocatoria, así que nos propusimos generar nuestro lugar y tocamos todos los viernes durante un mes. Esa fue la primera apuesta en vivo y el resultado muy positivo porque la gente se copó. Luego decidimos salir a tocar por todos lados y arrancó la movida de las plazas en La Matanza y Capital. El interior siempre lo pensé y por eso compramos los equipos de sonido. Me interesa hacer pueblos en principio y una fecha podría ser febrero/marzo de 2015. La realidad es que tocamos en cualquier lugar donde nos inviten y en estos ocho meses metimos 34 fechas. Produce un desgaste, pero se necesita llevar al extremo ese rock que querés mostrar. Creo que en cada fecha tiene que haber ese minuto de magia que eleve a la gente a otro lugar. Se puede generar de muchas formas, pero nunca premeditar.
Tocar con Las Ovejas y que al terminar suba León Gieco con su solo de armónica es muy raro de sentir. Fue una fecha muy energética, al igual que la que hicimos en Funes con el Corto Brown hace unos meses. Todo lo que se realizó este año generó una cantidad de cosas positivas que ahora nos estan invitando a muchos lugares. A su vez estamos felices porque vamos a tocar el próximo 6 de diciembre en el Festival de cierre de Bandas x Barrios. Ese show será la conclusion simbólica de todo el trabajo que hicimos para difundir nuestro proyecto.
¿Cómo llegaron a ser partícipes del rockumental «El Blues de los Plomos»?
Julián: Farsa Producciones empezó en el ’98 aproximadamente y somos amigos desde hace muchos años. Nuestro tecladista Pablo Vostrouski es quien realiza la música de las películas y en un momento se generó esa situación de mostrar.
Paulo Soria junto a Gabriel Patrono decidieron hacer este documental que refleja al plomo trabajando desde un aspecto más humano y su impacto en el músico al que asiste. Cuando estaban terminando la película se dieron cuenta de que dentro de la escena había un montón de documentales respecto al rock argentino y decidieron armar un conglomerado denominado “La Pesada del Doc”. Surgieron así giras por diferentes provincias y el efecto en la gente fue muy positivo. Cuando se estaba mezclando «Blues de los Plomos» nosotros hacíamos lo mismo con nuestro disco, entonces surgió la idea de que parte de la música entrara en la película. Me encantó la edición y fue la alegría sincera de poder compartir eso con Paulo y Patrono, que son dos genios del rock. Todo eso se transportó luego al escenario y fue allí cuando empezamos a compartir shows con Ovejas.
¿Cómo ves el circuito under hoy en día?
Julián: Creo que hay una movida rockera por descubrir, la gente tiene mucha información y se le hace dificil encontrar el lugar donde sentirse cómoda. Hay mucha oferta y bolichero cagando a la gente, por eso nosotros gestionamos las fechas con sonido propio. De esta manera pasan a un segundo plano y podemos elegir el lugar, ofreciendo algo realmente superior e invitando a las bandas que nos gustan. Si los músicos están bien, el público te acompaña porque sabe que hay un buen show. Es ahí donde yo tomo una batalla personal contra el bolichero.
El problema quizás es que hay muchas bandas que, a diferencia de ustedes, avalan esta situación y se convierte en una cadena.
Julián: Los músicos que llegan bajo esas condiciones son unos idiotas y el que me invita a lookear al lugar también. Cuando convocamos a las bandas les damos todos los instrumentos para que se diviertan. Y si hay algunos mangos, los ponemos a su disposición. Todas las fechas son gratuitas y el 20 de diciembre vamos estar cerrando el año de la misma forma en United Pub. Cuando vas creciendo tenes que hacer las cosas bien porque sino te caés. Para que la banda tenga la convocatoria que busca se necesita tiempo y mostrarse de la mejor manera. Madi está laburando bien y yo creo que es momento de sacar un disco nuevo. En enero vamos a parar porque no planificamos fechas en la Costa, y en febrero haremos por primera vez la pretemporada con tres shows diferentes. La idea es salir a mostrarnos con la profesionalidad que nos caracteriza.
