El músico misionero, radicado en Nueva Zelanda, presenta su nuevo EP, “Reproducción Extendida”, material que se apoya fuertemente en el uso del loop como recurso narrativo.

“Sentí la necesidad de encarar el proyecto desde un lugar más detallista –afirma Erich Larsson-. Donde, teniendo una base constante, me permitía trabajar en las capas y texturas de una forma que sentía más acertada e incluso divertida. Casi como un desafío también. No reniego de componer desde la armonía, melodía y letra, para nada. De hecho, en ciertos momentos eso siempre está, pero en este caso quise cambiar un poco el hábitat y trabajar de esa forma”.
El disco propone una experiencia más inmersiva que lineal, con capas que se transforman constantemente. ¿Pensás las canciones como piezas individuales o como parte de un viaje sonoro más amplio?
Particularmente, la idea de un viaje extendido no estaba desde el principio. Pero definitivamente la metodología y las referencias musicales al final terminan atando cabos y acercando las canciones. Como mencionaba antes, en casi todos los tracks estuvo esta idea de ir esculpiendo la obra a partir de una base bien definida, cosa que me permitió ir desarrollando texturas en profundidad y color mientras las canciones transcurrían.
Hay una fuerte presencia de lo onírico y lo emocional en las letras, con imágenes que van entre lo espiritual y lo terrenal. ¿Qué universos o estados personales atravesaron la escritura de este álbum?
Quería cambiar un poco el perfil del relato con este material. En el primer disco hay una muy fuerte presencia de la primera persona y en este caso quise difuminarlo un poco, hablar desde mi punto de vista, pero también dándole mucho protagonismo a los detalles y al contexto en sí. Para esto trabajé un poco más en la poesía para poder rellenar esos espacios y generar una experiencia que cruce los dos sujetos.
El material nació desde la computadora, pero luego se expandió en el laboratorio de CANKI y con músicos en vivo. ¿Cómo fue ese pasaje de lo digital a lo orgánico y qué cambió en las canciones durante ese proceso?
En el laboratorio de CANKI lo mantuvimos bastante digital todavía, obviamente ahí empezamos a tocar un poco más de instrumentos, sintetizadores principalmente, pero siempre volvíamos a la computadora para procesar ese trabajo. Era un poco la idea del EP. Sí hubo un momento totalmente orgánico que fue cuando grabamos baterías y bajos. Ahí sí la intención fue darle aire y humanidad a los temas, sumando principalmente rock y un peso que te mueva de la silla.
En este trabajo conviven influencias del trip hop, dream pop y hasta cierta impronta rockera. ¿Cómo dialogan esas referencias dentro de tu identidad artística sin perder coherencia?
Quizás no tiene coherencia alguna, eh. Pero ese aspecto creo que es un material muy honesto. Hice algo que definitivamente quería escuchar. Eso significa que muchas influencias se cruzaron y están presentes. Del dream pop tiene claramente esa especialidad por momentos que me encanta. Justamente pasajes de ensueño. El trip hop desde la base más rítmica y de detalles técnicos. Y el rock porque siento que es mi verdadera identidad, más allá de cualquier rasgo sónico, una cuestión más visceral y emocional.