El colectivo artístico liderado por Marcelo «Corvata» Corvalán llega con toda la energía de “Alto viaje»: nueve canciones, nuevos sonidos, una gira de presentación por Chile, México, Colombia y CABA el sábado 11 de abril en La Tangente.

Corvex es el proyecto musical de Marcelo “Corvata” Corvalán (A.N.I.M.A.L., Carajo, Arde la Sangre). Con una fuerte impronta visual y colaboraciones dentro del rock y el arte urbano, nació en 2020 y viene construyendo un universo propio.
Tras años de búsqueda, incluyendo el experimento FlashTrash realizado con instrumentos reciclados, presenta su primer álbum Alto Viaje (2025), que reúne los singles Los Boludos, Ángel y Alto Viaje. El colectivo artístico está integrado por “Corvata” (bajo y voz); Martín “Chapu” Leiva (guitarra y synths); Matías Varela Laciar (guitarra) y Alejandro Zenobi (batería). Ahora llega el momento más especial: el primer show full. Una noche única para celebrar este camino, compartir el viaje y abrir una nueva etapa del universo Corvex.
¿En qué momento te encuentra este lanzamiento?
Corvata: La verdad que es un momento muy especial y particular para mí, se mezclan muchas cosas. Primero, todo el tiempo recorrido, desde hace más de 30 años. Empecé en la música de manera seria, por así decirlo, en el 92. Grabé mi primer disco con Animal cuando tenía 21 años. Hoy, a mis 54, con Arde La Sangra y también apostando un poco a mí, a lo personal. Quizás un poco en esta intimidad de animarme a armar mi propio proyecto; arranqué tímidamente en el 2020 con unas canciones sueltas y singles. Y en noviembre del año pasado salió el disco completo, eso le dio como un empujón e importancia a la carrera.
En el fondo, lo que a mí me pasa siempre es tratar de divertirme, de hacer que la música sea algo importante desde el corazón, el alma, en la amistad con la gente que toca conmigo. Todas las personas también que nos apoyan y vienen a ver. Así que siempre manteniendo un poco esa filosofía de vida con la música. La verdad, te digo, estoy muy contento. Quizás este presente de la Argentina no es muy favorable, está difícil, pero la actitud es otra; tratar de ver el medio vaso lleno y no agarrarse tanto de lo que no funciona. Buscar lo que está ahí, siempre dispuesto.
Más que nada tiene que ver con el arte, expresarse y animarse a hacer canciones. Tratar de buscar complicidad con el que escucha, mediante una letra o historia; saber que quizás del otro lado hay alguien que se identifica.
Me parece importante y necesario, justamente por este momento difícil que nos toca a todos. No solo como país, sino como sociedad en muchas partes del mundo.
Creo que en rock tiene ese significado, hoy todo cambió, de lugar o de envase y en cómo se consume la música. Quizás mucha gente no conoce realmente el origen, pero el rock servía para eso, ocupaba un lugar donde la política y educación no entraban. La cultura a veces tampoco, entonces se le llamaba la subcultura, contracultura o under.
El rock siempre nació un poco de esa necesidad de poder hacer realmente lo que nadie en ese momento. También significa muchas cosas, no solamente una guitarra distorsionada o cantar a los gritos. Creo que es una de las cosas más importantes que necesitamos como sociedad hoy.
¿Existe un concepto entre las nueve canciones que conforman tu álbum debut como solista?
El concepto es un poco el nombre del disco: Alto Viaje. Es muy loco para mí que a lo largo del camino pasaron muchas cosas, y algunas muy rápido; entonces, cuando mirás para atrás, empezás a recuperar esos recuerdos, afectos y tantas cosas buenas. Creo que todo eso es parte del viaje; uno se eleva muchas veces sobre la realidad, lo cotidiano, y puede encontrar algo mayor, como algo que es invisible, y tiene mucho que ver con las emociones, lo espiritual y el amor. Un poco el concepto gira por ahí: tratar de pensar de una manera temporal; encontrar la poesía, melodía, y quizás otras cosas más agradables.
Con Corvex la idea también es hacer un camino paralelo o alejarse un poquito de todo lo que la gente ya conoce de mí. Busca otro espíritu, más a las raíces, y por primera vez me viene la palabra «blues» a la boca. No sé por qué la digo, pero siento como un olor a blues en algunas canciones. No voy a decir que estamos viejos, pero sí grandes; me parece que es normal, el blues llega cuando ya estás curtido de la vida. Hay un montón de eso que está pasando ahora y me gusta; dejo que tome su rumbo, a ver a dónde nos lleva. Aparece un nuevo sonido y manera de componer. Estructuras quizás más simples, concretas, y la verdad es que hay mucha emoción; como también, melancolía, por eso lo llamo blues. Hay mucho corazón y humanidad puesta, al menos en este disco y primer grupo de temas, que por eso lo denominamos Alto Viaje.
Anunciaste una gira presentación por distintos países de Latinoamérica ¿cómo está siendo recibido al momento?
En diciembre estuvimos en Paraguay, nos invitaron los amigos de Flou para el festejo de los 25 años de su primer disco. Ahora vamos para Chile y México, donde no sólo tocaremos, sino que grabaremos una canción nueva en los estudios Sony. Haremos mucha prensa, visitaremos gente amiga y colegas. Con mucha expectativa de generar cosas a futuro, que nos conozcan y tratar de subir a todos lados. Creo que, hasta vamos a poder tocar en el subte porque en México hay un circuito de estaciones donde te anotás y tocás de manera legal, con sonido y cartelera de promoción para que la gente se entere. Me encantó porque es una materia pendiente para mí.
Volviendo de México, pararemos en Colombia, donde también haremos prensa y tocaremos en un par de lugares. La mayoría serán gratuitos y relajados, como para romper el hielo y que la gente conozca de qué se trata esta banda.
Mencionaste que en México van a grabar una canción. ¿Vendría a ser un futuro sencillo?
Sí, una canción nueva que va a salir durante el año. Estamos muy entusiasmados porque el estudio Sony cuenta con tecnología de punta, es un lugar increíble y enorme, como para que entre una filarmónica. Va a estar buenísima la experiencia de ir y grabar. Tenemos unas cuantas canciones que no llegaron a entrar para el primer disco, pero creo que lo lindo del proyecto es esto: van surgiendo cosas sobre la marcha, y nadie nos apura. No tenemos ningún contrato comercial, somos nosotros mismos.
Mencionás muchas experiencias nuevas, más allá de la trayectoria que tenés. O sea, que se renueva y da un aire fresco también al proyecto.
Totalmente, me recuerda mucho a cuando empecé en la música, por el 87. A los 21 grabé mi primer disco y la cosa cambió, empecé a entrar en el mundo profesional, aunque la Argentina era muy distinta en ese momento, pero te puedo decir que sí, fue un antes y un después. Esto me recuerda a ese antes, donde con los pibes del barrio tocábamos en la fiesta de fin de año de la secundaria.
Una vez estuvimos en una protesta de los trabajadores de Entel, era la única empresa telefónica del estado. Nuestro cantante de ese momento (Andrés) trabajaba ahí, era un poco más grande (tenía 20/22 años); nosotros estábamos terminando la secundaria. Un lunes, Omar Chabán habilitó Cemento y fuimos todos, me acuerdo que también tocaron Los Piojos y juntamos un montón de gente. Fue muy divertido y sin estar tan preocupados de si vino gente o no; o cuántas entradas vendimos.
La verdad es que me siento en paz de que hacemos música al estilo vieja escuela, como al comienzo. Tampoco estamos preocupados por alcanzar el éxito o alguna meta. A la vez, me sorprende que hay mucho cariño, gente que escribe y tira re buena onda.
Hablemos del show confirmado para el 11 de abril en La Tangente ¿elegiste vos el lugar?
Sí, nunca toqué ahí, pero vi muchas bandas y me encanta. Vamos a empezar de a poco y ver qué pasa. Si se llena, mejor. Es como poner a prueba también cuánta gente se anima y viene a hacer el aguante. Una filosofía de laburo, de menor a mayor; arrancar por algo sencillo y apostar e ir creciendo con el tiempo.
Imagino que harás un repaso de este último álbum debut ¿Tenés en mente sumar algo más?
Sí, vamos a poner todo lo que tiene Corvex, que ya son catorce canciones. También habrá invitados porque Tery grabó guitarras acústicas en tres canciones del disco. Después Tweety, que tocó los teclados en «Te para Tres». Esa canción es particular porque resultó una sesión en vivo que hicimos en Unísono (el estudio de Cerati).
Después hubo un invitado llamado Ezequiel Bongarrá, que grabó el piano Leslie, un poco Rhodes (así le dicen al sonido) en tema «Ángel». También la canción «Tregua», que fue el segundo single que yo saqué, me lo produjo Luciano «El Tano» Farelli, y también grabó la guitarra; entonces lo quiero invitar a tocar, y meter algunos covers.
Vamos a tratar de hacer cosas nuevas, la idea es que vengan todos los amigos que están apoyando y compartiendo la música. También hacer algo bien divertido para el público.