La banda de rock setentoso oriunda de Corrientes y radicada actualmente en Buenos Aires presenta su nuevo disco oscuro, maduro y urbano, “Puesta en escena”.

“Siempre vamos a grabar a Corrientes, sentimos una gran conexión y mantenemos el mismo equipo de trabajo desde el primer día, pero ya hace cuatro años que vivimos en Buenos Aires y eso nos moldeó bastante como músicos y como personas; diría que nos hizo crecer –explica Blas Custidiano, cantante y guitarrista de María Volante-. Lo oscuro quizás tiene que ver con una etapa de cómo estamos sintiendo la vida, el país, y el mundo. La madurez bien entendida siempre es bienvenida, te agarre en Corrientes o en Buenos Aires, y lo urbano justamente tiene que ver con el escenario en el que nos toca y elegimos estar hoy por hoy”.
En este trabajo conviven influencias de Charly García, Luis Alberto Spinetta, John Lennon y Paul McCartney. ¿De qué manera esas referencias se reflejan en el sonido de María Volante sin perder una identidad propia?
Creo que esos nombres están consciente o inconscientemente en la mayoría de la música argentina. Tuvimos la suerte de escuchar y conocer mucha música desde muy chicos y de incorporar en la medida de nuestras capacidades elementos de ese vocabulario. Hoy tenemos la ventaja de encontrar con facilidad tanto a las influencias como a los influenciados de esos genios, y entendimos que el camino era tomar de ellos todo lo que pudiéramos, y seguir agregando las cosas que nos crucemos, de la misma forma que hicieron dichos artistas. El sonido de María Volante consiste en incorporar estos elementos y darle una impronta fresca y actual. Eso se complementa con letras que hablan de las cosas que nos pasan hoy, con un mundo y un país en llamas.
El primer adelanto fue «Es tarde (genio)», una canción que describen como oscura y psicológica. ¿Por qué eligieron ese tema para presentar esta nueva etapa de la banda?
Es probablemente la que más se aleja de todo lo que habíamos hecho antes. No fue fácil ensamblarla y darle una coherencia estética con el resto del disco, pero junto a nuestro productor Emiliano Polo pudimos encontrar el punto exacto que buscábamos. Líricamente, aborda un personaje que encontramos frecuentemente en distintas personas, y es el de “el dueño de la verdad”, hundido en su propia película. A la música la siento con tintes de “Pelusón of milk”, pero también de Tame Impala y hasta algún color de jazz rock. Fue la canción más difícil de hacer, pero también sentimos que reflejaba el gran trabajo de producción que tuvo el disco, incluso de manera poco ortodoxa, ya que nunca habíamos ensayado los temas antes de grabarlos y los fuimos completando durante la grabación. Por suerte funcionó.
María Volante nació en Corrientes y hoy desarrolla gran parte de su actividad en Buenos Aires. ¿Cómo impactó ese cambio de escenario en las letras, la estética y la búsqueda musical del grupo?
Tanto las letras como la búsqueda musical son reflejo de los momentos que atravesamos personalmente. No me refiero solo a convicciones o estados de ánimo, sino también a las circunstancias sociales y culturales que nos rodean. Parece una obviedad, pero en la práctica no siempre es tan sencillo encontrar las herramientas para traducir eso a música y letra. En ese sentido, pasar de Corrientes a Buenos Aires implicó encontrarnos con otros ritmos, otra manera de vincularnos y de ver las cosas que fue muy enriquecedora para nosotros que veníamos configurados con otra óptica. Hoy miramos para atrás y podemos sentir la diferencia entre el primer disco, más crudo y frontal; el segundo, experimental y como etapa de transición; y este último con un tono más citadino y encuadrado a cómo nos sentimos hoy. La estética es muy importante para nosotros, pero viene después o sobre el final de estas reflexiones. Un poco se da naturalmente.