El Bordo escogió Groove como punto de partida para el Hermanos Tour 2015, una gira que llevará a las canciones de su sexto disco de estudio hacia distintas ciudades de nuestro país. La elección de Cielo Razzo como grupo invitado sumó un condimento especial a una noche lacrada con camaradería.
Hermanados por la potencia. Deseosos de rock & roll. Porteños y rosarinos aunaron fuerzas para ratificar una hipótesis: La música es más linda cuando se comparte. El regocijo exhibido por el público resultó una evidencia irrebatible.
El proyecto encabezado por Pablo Pino brindó un set categórico. Su actuación comenzó con «Caminando», «Chapa y bandera» más «Te vas». «Gracias por el año que vivimos juntos. Nos dieron muchas alegrías», confesó el vocalista a modo de bienvenida. El grupo recordó la contundencia de sus raíces a través de «Carne 2» o «Que se yo», adaptándolas a su sonoridad actual.
«Barek», «Cableluz» y «Alma en tregua» ofrecieron climas disímiles acentuados por una excelente puesta de luces. Los fanáticos agasajaron a la banda con globos negros, blancos e interminables ovaciones. Tras «Estrella» y «Monos», Pino tomó su guitarra acústica para interpretar «Entre las 4 y las 6».
«Cuento con tu voz para cuando llegue el momento», entonó el frontman en un «Galope» cómplice junto a su gente. «Luna» eclipsó la sala, coloreándola en distintas tonalidades azules. «De caer», «Luminoso» y «Sin salida» coronaron un show ecléctico.
Durante el intervalo, la gente intercambió lugares. Quienes preferían ver al grupo de los hermanos Kurz coparon el área más cercana al escenario. Los técnicos chequeaban el sonido y afinaban los instrumentos cuál equipo de Fórmula 1. Patricio Rey y sus redonditos de ricota, La Renga, Almafuerte, 2 Minutos y Los Piojos musicalizaron la espera.
El Bordo arremetió con un tridente demoledor: «Existir», «Noche extraña» y «Chico invisible». La euforia era tangible en pogos repletos de energía. Las fans revelaban a gritos su amor por el vocalista, quien continuó cautivándolas con sobrias interpretaciones.
Los riffs punzantes de «El insatisfecho», la calidez de «Sobrio» más el brío de «Así» complementaron la potencia de «Paseo lunar» o «En la vereda». El grupo sonó voraz, sanguíneo y convincente. Tras «Lejos», rockearon un medley entre «Quiero ver», «El grito» y «Con el cuerpo a la mitad».
En «La banda» el despliegue del público acaparó la atención con una bandera que pendía sobre la gente ubicada en la planta baja. Sin embargo, canciones como «Aquella nochecita», «Volando», «Descerebrados» o «Soñando despierto» fueron las protagonistas indiscutibles.
Los estribillos de «Cansado de ser» y «El regreso» coreados con fascinación. Un final cargado de fiereza en los acordes de «Desaparecer» e «Instinto». La hermandad traducida en solidaridad, respeto y lealtad. Postales de una velada que otorgó una certeza: la unión hace la fuerza.
Foto Cielo Razzo: Facebook Cristhian Gamarra