Los rosarinos Cielo Razzo jugaron de local, con dos fechas a sala llena, y anunciaron la salida de su próximo disco, «Audiografía».
Una fiesta. Así se vivió la presentación de Cielo Razzo, desde antes de empezar. El Teatro, a pleno desde temprano. La previa estuvo a cargo de El Vagón, la banda santafesina de rock & blues que ya había acompañado a los rosarinos otras veces, y ésta vuelta promocionó su disco «Instinto Crudo», además de los temas de sus dos trabajos anteriores, junto con algún clásico de Pappo’s Blues.
En el lugar se respiraba buena onda. El público, expectante. Gente de Buenos Aires, de Rosario y de varios puntos de Santa Fe; fanáticos de siempre, mezclados con un público nuevo, en su mayoría adolescente, son parte de la convocatoria cada vez más masiva de Cielo Razzo. Faltaban los trapos, parte del estricto control en la puerta, pero no la pasión vociferada: «Que toque Cielo y todo el año es carnaval…». Apenas se cerró el telón, todos sabían que lo mejor estaba por venir.
Poco más de las 9 y empezó el show. «Solo escucho tu risa, que agoniza…» Así salió al escenario Pablo «Polilla» Pino, arrancando en una aparente calma que duró muy poco, para estallar con los primeros acordes de «Puta». Un acople en los micrófonos obligó a parar unos minutos, justo antes de arrancar el tercer tema. «Cosas que pasan…», dijo Polilla, y una vez solucionado el desperfecto, retomaron con «Carne 2», desatando la locura de la gente.
Los rosarinos, que vienen pisando fuerte en Buenos Aires, después de hacer un Obras en mayo de este año, volvieron con idea de un show un poco más íntimo. Diego «Pájaro» Almirón en guitarra, Cristián «Narvy» Narváez en bajo, Fernando Aimé en la segunda guitarra, Javier Robledo en batería, Juampi Bruno a cargo de la percusión y Marcelo Vizarri en teclados, se suman a la voz de Pablo Pino, quien demuestra mucha presencia en el escenario y, aunque levemente introvertido en la interacción con el público, es pura energía desplegada en cada uno de sus temas.
Durante dos horas, la banda sumergió al público razzero en un vertiginoso recorrido a través de sus tres discos, con temas como «Arde», «Qué se yo», «Alma en tregua», «Vieja caña», «Mi refugio», «Demás», «El silencio del ave» y «La cruz»…. Bajando un poco las revoluciones con «Esa brisa» o la balada «Por llegar», o bien arriba cuando sonó «Quién baja la pala» o «Perseguido». Polilla anunció que en este show no iba a haber armónica… «porque toco muy mal»… no obstante (era de esperarse) sacó a relucirla para «Buscando más». No faltó el clásico «Luna», tampoco «Miradas», su más reciente corte de difusión y hasta versionaron «El genio del dub», de Los Fabulosos Cadillacs.
También hubo momento para la emoción. Con «Estrella, vueltas» y «La Roca», dejaron en claro que el recuerdo de Pablo «Largo» Caruso (baterista de la banda, fallecido en un accidente de autos el 13 de marzo de 2003), sigue presente a lo largo del tiempo. Bastaba sólo con ver la imagen de Juampi levantando sus manos mientras entonaban «El cielo te abrió sus brazos antes de tiempo…», para darse cuenta que aunque no se haga mención explícita, la impronta de Largo sigue marcada a fuego en cada una de sus presentaciones.
La banda pidió disculpas por el show del viernes, que quedó suspendido por motivos ajenos (un apagón que afectó a una gran parte de la Capital Federal), y quedó reprogramado para el domingo. También
anunciaron la salida de su cuarto trabajo discográfico, un CD/DVD grabado en vivo, denominado «Audiografía».
«Ahora nos vamos a ir, y ustedes nos van a aplaudir para que volvamos… y vamos a seguir tocando hasta que dejen de aplaudir», dijo Polilla. Y así fue. Volvieron para el bis con «Charlone» y «Luminoso», mientras esas manos se agitaban como olas, acompañando la voz que arengaba: «La Marea es alta, y resalta en barcos que encallan…». Éxtasis total, que terminó con «Sin salida», primer corte del disco «Buenas».
Cielo Razzo es una banda repleta de matices en cuanto a lo musical, que con el tiempo fue levantando vuelo, despegándose cada vez más de sus «parecidos a…» y plantándose con nombre propio dentro de la escena del rock nacional, siguiendo la fórmula que alguna vez dejaron en claro, y parece darles resultado: poco circo y mucho rock.