El Gordo entró a un edificio…
y dijo: qué olor a campo!
Las bota’e potro bailando
con alegría el malambo,
la Doña ya está cebando
el matecito pa’l Gaucho.
La Pampa cambia’e colores,
puro camino sembrado.
Montada a un pingo la china
cruza al galope campo arado.
Estoy pasando la siesta
con mis hermanos cantando,
es que me traigo conmigo
la música de mis pagos.
Cruzando mares y cerros
el aire apura su paso,
y me recuerda las casas,
aromas, vidas, los patios.
Llegando al campo de Zuppa,
la vida’e un pollo ha acabado
pa’ que se toque contento,
tomando vino, comiendo asado.
Estoy pasando la siesta
con mis hermanos cantando,
un viento de chacarera
le puso ritmo a este canto.