Besos de presos, como el hastío
Acorralada por el que dirán
Para imponerle, crueles castigos
Y la persiguen rancios mandatos
Que están podridos y malparidos
Sus profecías tan sanguinarias…
Muerte en su ombligo
Ya sin respiro
Maldita trama
Llena de saña
Fui su testigo,
más infidente
Burda indolencia,
en carne viva
Labios de piedra
¡Vuelvan al habla!
No fue un descuido
No hay inocencia
Modas de enfermedad
Se extinguirán