He renacido muchas veces
desde el fondo de estrellas derrotadas,
reconstruyendo el hilo de eternidades
que poblé con mis manos
y ahora voy a morir, sin nada más
con tierra sobre mi cuerpo,
destinado a ser tierra.
No compré una parcela del cielo
que vendían los sacerdotes,
ni acepté tinieblas que el metafísico manufacturaba
para despreocupados poderosos.
Tengo lista mi muerte, como un traje que me espera,
del color que amo,
de la extensión que busqué inútilmente,
de la profundidad que necesito.
Quiero estar en la muerte con los pobres
que no tuvieron tiempo de estudiarla,
mientras los apaleaban los que tienen
el cielo dividido y arreglado.
Cuando el amor gastó su materia evidente
y la lucha desgrana sus martillos
en otras manos de agregada fuerza,
viene a borrar la muerte las señales
que fueron construyendo tus fronteras.
Tengo lista mi muerte, como un traje que me espera,
del color que amo,
de la extensión que busqué inútilmente,
de la profundidad que necesito.