Aniquilabas la quietud por donde caminaba.
Prometías que a mi lado por siempre vivirías.
Aun recuerdo cuando estabas empapada de temor,
Y hoy ni siquiera percibes mi dolor.
Ojalá que de termine esta prisión,
Que se ha tornado incomprensible.
Viendo tu cara en el cielo
Y aun aguardando el final.
Cuando se vive en desiertos cualquier espejismo se siente real.
Viendo tu cara en el cielo,
Y aun aguardando el final.
Cuando se vive en el limbo la cruda mentira parece real.
Con la osadía de callar lo que más contamina.
Aquel día del perdón y de tanta frustración.
Me vi dando tolerancia a la incordura y ahora soy,
El que se avergüenza de su corazón.
Ojalá que te conviertan en cenizas para que entiendas lo que siento.