Ella despertaba lentamente
del jardin oscuro de la mente
y en la mirada, se le notaban
lágrimas tan guardadas.
Ella renacía dulcemente
y entonces mis brazos eran puentes
toda desnuda, entre la bruma.
Suelta su risa pura
y cuando llegue la noche
descolgará una estrella.
Entonces, como si nada,
como una perla olvidada
la hará rodar en mi almohada.
Ella amanecía eternamente
y recién sabía qué se siente
Cuando el día brilla con calma
en las orillas del alma.
Ella despertaba lentamente.
Ella amanecía eternamente.