La banda rosarina Cielo Razzo festejó 25 años y grabó su segundo DVD, en un show en el que su cantante nunca se quedó callado.
«¡Ya venimos!», dice Pablo Pino mientras Cielo Razzo se retira del escenario, después de una hora y media de show. «Mientras tanto, charlen un poquito entre ustedes. El gordo se está re cagando. Pero quédense tranquilos, que no nos vamos a hacer ninguna paja».
Antes de eso, la banda rosarina toca una lista enfocada en la segunda mitad de su carrera: desde la apertura con «Tus pasos», pasando por «Te vas», «Disfraz», «Caminando», «Alcalina» y «Pequeña caja» -que mezclan con «Mañana en el abasto»-. En el medio, sí, suenan clásicos como «Luminoso» y «Carne 2».
Desde el principio, se nota que va a ser una noche repleta de comentarios de Pablo Pino. El cantante siempre fue verborrágico, pero parece que la ansiedad del Luna Park, o el festejo de los 25 años, lo hacen hablar de más.
Cuando llega el momento de «Alma y tregua», el líder pide que paren por un segundo. Resulta que a la altura de la valla, el personal de seguridad saca a un chico y lo quiere echar. «¿Qué pasa? ¡No rompamos las pelotas con pelotudeces! Que ese pibe vuelva a su lugar. Parece que no vamos a seguir tocando», agrega. Al rato, la situación se normaliza: «Paren, loco. Mientras no vengan con un cuchillo ni con un revólver…».
Las palabras de Pino son las protagonistas de la noche, casi tanto como la música. «En el público hay alguien que se está cagando. Yo también, pero no puedo hacerlo pasar al baño. ¡Es más, no me voy a tirar ni un pedo!», dice durante «Ojos», frente a las 16 cámaras que lo graban para el segundo DVD de Cielo Razzo.
Conforme pasan las canciones, Pino se pone aún más elocuente. Antes de «Chapa y bandera», dice: «El tema que viene también es de nuestra primera época, y habla de cierta gente que anda por ahí, vendiendo flores». Mientras tanto, las visuales de diversas plantas y acompañan la escena. Pero durante la mayoría de las canciones, las imágenes de fondo casi no guardan relación con los temas.
MUCHO MÁS QUE CINCO
Javier Robledo es uno de los mejores bateristas del país, y lo demuestra en temas como «Televicio» y «Galope». Antes de este último, Pablo Pino dice: «Bueno, ahora vamos a hacer una canción que habla de… ¡cosas!». Mientras el vocalista sigue agradeciendo, Narvy salta por el escenario, visiblemente recuperado y contento luego del accidente que sufrió en 2016.
Pero en Cielo Razzo, todos tienen el mismo porcentaje de participación. Así lo demuestran en el nuevo «Desarmar (5 locos)», en el que Pablo vuelve a hablar. «Cada individuo es como una isla, y siempre tenemos que tener a alguien al lado». Acto seguido, aclara que «todos los objetos extraviados» van a estar a disposición del público al finalizar el concierto. «Yo perdí los documentos y la billetera la semana pasada en Retiro, así que sé lo que se siente», señala.
Mientras tanto, Robledo apura los discursos recurrentes del cantante, con un redoble de batería. «Me fui a la mierda, ¿no? Perdón. A veces los artistas decepcionamos. ¡Espero que no seamos de esos!», agrega Pino.
El sonido es parejo durante toda la noche, y también permite que el tecladista Marcelo Vizzarri -quien ya debería considerarse un miembro fijo- se luzca con sonidos reminiscentes a Pink Floyd y a Porcupine Tree. En las guitarras, Diego «Pájaro» Almirón se muestra mucho más experimentado, con solos refinados y el acompañamiento pertinente de Fernando «Nano» Aime, que intercambia entre su galera típica y un gorro de capitán.
Para los bises llegan «La gran ola» -con un descompasado colibrí de fondo-, «Qué se yo», «Sin salida», «Perseguido», «Ventana» y «Charlone». Todas ellas, con un Pablo Pino ya visiblemente ronco, y Almirón haciendo hincapié en sus partes vocales para ayudarlo. Pero es comprensible: ya pasaron 29 temas, y casi tres horas de concierto.
Este domingo, Cielo Razzo les dio lo que esperaban a las más de cinco mil personas: clásicos, estrenos y canciones diversas épocas, todas equilibradas en partes iguales.
Ahora resta esperar el DVD, que saldrá después del Mundial. Eso sí: si quieren conservar todo lo que dijo Pablo, ¡van a tener que sacar un disco doble!
Fotos: Diego De Bruno.