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Jade - Seru Giran: la respuesta local

Rescate de una nota publicada en la Revista Expreso Imaginario Nº51, octubre de 1980.

Frente a la invasión de visitas extranjeras, un evento como el que se vivió en Obras los días 12, 13 y 14 de setiembre reafirma la vigencia de la música local, ¿o no? Cuatro funciones con lleno casi total, y una demostración de fuerza y unión clarísima, se conjugaron en Obras para que tengamos música, tranquilidad y energía: una de esas fiestas que se dan muy de vez en cuando. García, Spinetta y sus grupos compartieron por primera vez un escenario, y lo llenaron de vibración y jerarquía.

Si hacía falta algo para que todo saliera redondo y fuera auténticamente placentero, o sea: si hacia falta que la gente estuviera súper bien y se pusiera en clima, gozando, emocionándose con calma... y si entonces yo les digo que eso ocurrió también, imagínense los que no pudieron presenciar alguno de esos cuatro Obras. Imagínenselo, aunque no creo que lo hagan del todo bien.

Imagínenselo, o recuérdenlo los que estuvieron. La Ovation cuelga de Spinetta, que empieza suavemente con el rasguido de "Que ves el cielo". Una estrofa solo, y alquien salta desde atrás y se sienta en el piano Yamaha. Es Charly, que está cantando "...quiero verte bailar..." como si lo hubiera hecho siempre. Reconozcamos una cosa: la escena supera ampliamente todo lo que pudimos haber pensado de antemano. Charly armonizando en la parte más aguda de su registro vocal, mientras Luis está repitiendo esos versos que tanto hacía que no cantaba en público, con total emoción. La gente reacciona un poquito, nomás.

Sigue "Cuando ya me empiece a quedar solo". Spinetta vocaliza la canción íntegra, únicamente acompañado por el piano de García. Una versión un poco sui generís de Sui Generis, esas épocas. La imagen es tan fuerte que se nota una estupefacción general. De todas maneras, resulta clarísimo el esfuerzo del Flaco por darle su propia expresividad al tema, alargando las frases, dándole matices y potencia.

"Bueno, ahora voy a presentartes a...", pero no hace falta nombrarlo, la entrada de David Lebón es reconocida por todos, y la exclamación es general. El trio hace una "Música del alma" impresionante, jugando con los silencios y las armonías con total dominio. Y algo maravilloso: los coros de Garcia y Spinetta detrás de la voz de David.

Bien, ahora tenemos a Serú Girán en acción; la parte derecha de la pantalla ocupada. Una conjunción de cuatro tipos demoledora, apabullante, más una ferocidad y una seguridad inédita. "Canción de Hollywood", 'Noche de Perros", "Viernes 3 AM", "A los jóvenes de ayer", "Cuánto tiempo más llevará" (con un indescriptible coro de Pedro y Charly sobre los punteos de David), "Frecuencia Modulada", "Encuentro con el diablo", (de los temas de "Bicicleta", uno de mis favoritos: un ritmo con toda la polenta, la voz de Lebón al remango y una letra ingeniosisima), "Perro Andaluz", "Tema de Celeste". El viernes, además de todas estas cosas, ejecutadas con una precisión, una fiereza y una solvencia inconcebibles, los Serú se jugaron también con "Loco", un viejo rock and roll de Charly (que cantó Billy Bond en su último disco), cuya letra describe maravillosamente a aquellos flacos rockeros de ley. En las otras funciones, lo reemplazaron por el pedidísimo "Seminare", que todo el estadio coreaba por lo bajo, acompañándolo a Lebón. Pese a que los pedidos desenfrenados ("Grasa, Charly!") no serán satisfechos, con el convencimiento de que cada vez más se suenan todo, y que todavía no han encontrado -por suerte, claro- un límite para detener su progreso. Moro es una máquina infernal, cada uno de sus golpes tiene la precisión y la violencia de cuatro baterias. Los punteos de Lebón ya no se pueden creer. Aznar parece estar entrando en la etapa de lasimplificación, de poner sólo una nota pudiendo poner varias, elegir la mejor. Charly toca con una soltura que le permite hacer de todo el cuerpo un vehículo para su música. O sea: mil puntos para los cuatro.

Queda ocupada ahora la parte izquierda de la pantalla. Se fueron los que estaban, entró Spinetta Jade. Suena "Dale Gracias". Gran parte del público que está presente no conoce bien los temas, como sí ocurría con Serú Girán. Y tengo la impresión además de que el viernes, Jade sonó como descompensado, un poquito débil. El sábado y el domingo, nada que ver: una energía total, y la gente prendiéndose y gozando totalmente con la onda del grupo. "La Diosa salvaje", con las melodías de bajo hermosamente sintetizada por Juan Del Barrio; un "Amenábar" impecable, Pomo haciendo los cortes a "la perfección; "El Aliado", con notable solo de Beto Satragni, sincopando sus dedos sobre el personalísimo bajo Gibson (el Beto le ha dado al sonido del grupo otro matiz, quizás más compacto, más rítmico, y está funcionando muy bien, ensamblado con el resto); "Alma de Diamante", la canción que ya está amenazando convertirse en uno de esos clásicos imperecederos; "Digital Ayatollah", contrapuntos bestiales de Pomo con los demás; "Jade", una sucesión de bellísimas sutilezas, y en el medio un solo de Diego Rapoport que levanta a todos, jugando con acordes de una armonía desenfrenada. Y una sorpresa más: Gustavo Bazterrica entra con su viola para "Un viento celeste", y su solo absolutamente eléctrico penetra como un trueno en todos nosotros, mientras juega con los punteos y el sustain hasta que ya no se puede más.

Lo de Jade es, también, en suma, muy bueno. Mucha gente que lo escuchaba por primera vez me comentó su sorpresa por el nivel, la solidez, las ejecuciones y los sutiles arreglos del grupo. Y muchos ya andan diciendo por ahí que quieren tener esos temas en un disco.

Y ahora... está ocupada la derecha, y está ocupada la izquierda... y esto no se puede entender. Hagamos un rápido paneo con nuestra mirada. Están: en la punta izquierda Rapoport. Le sigue Spinetta. Luego, sobre el fondo, Pomo. Al ladito, Satragni. Casi en el borde del escenario, Bazterrica. Entre sus teclas, Del Barrio. Más para acá, Lebón. Aznar, listo para alternar sintetizadores y bajo. Moro, que puede comunicarse visualmente con el otro nene baterista. Y finalmente, en la otra punta, Charly. Diez, si, son diez tipos que ocupan toda esa tarima y ya están largando, sin decir nada, una versión histórica de "Cristálida", aquel viejo tema del disco "Pescado 2". Hay una total coordinación, pese al poco ensayo y la complejidad del tema. Se respeta perfectamente el clima creciente que tiene la canción, que es casi una oda clásica, y las dos baterias golpean con tanta sincronización que las caras de sus ejecutantes están rebozando de gozo. Los cuatro teclados y las tres guitarras (Spinetta está con la Ovation, las otras dos son eléctricas), provocan después de cada verso lanzado por el Flaco un eco natural, repitiendo en cadena la misma frase, para delicia de todos. Y los intermedios musicales nos aplastan. Lebón canta por momentos a dúo con Luis, y a no olvidarse de que él fue el bajista y eventual guitarrista de Pescado Rabioso, así que algo curtió de esa onda. La primera "superorquesta eléctrica del rock" rompe todo lo escuchado y también todo lo presumido al respecto, y la regasta.

Ahora tienen que hacer un tema del otro lado, claro. Y es "El mendigo en el andén", ante el delirio total. El coro Spinetta-AznarLebón-García nos contagia desde el escenario un clima de fiesta monolítica, de fiesta total. Y el bis se pide como pocas veces. Es "Despiértate", otro tema de Pescado, donde Lebón y Spinetta alternan las estrofas en medio de la apoteosis, dando el espacio para que todos hagan su solo. Charly en algunas funciones se corrió hasta los teclados de Del Barrio, para gastarle un poquito el sintetizador. Todo Obras de pie, bailando al compás del viejo rock nacional, o del nuevo rock nacional, tocado por esta gente que no parece estar demasiado peleada ni distanciada, ¿no?

Claro, je, je. Se supone que ahora habria que poner una conclusión de todo esto, ¿no es cierto? Y se supone que uno tiene todo a favor, y que la conclusión está "cantada". Sin embargo, no me parece justo hacer leña del árbol caido, y ponerme a gastar en este caso. Me gustaría, sí, quedarme con la frase que dijo Spinetta el viernes: "Sin camelos y sin demagogias, esto quiere decir que algo de unión hay." Es cierto, yo creo que la fuerza de los hechos frente a las palabras es tan grande, que las palabras únicamente pueden servir para diluirlos un poco. Y más allá de todas las conjeturas, las suspicacias, las cosas inteligentes y las pavadas que se puedan decir, hubo un hecho: Spinetta, García y sus grupos hicieron cuatro recitales juntos. Cuatro recitales donde, además de la emoción, la situación festiva, la alegría y la tranquilidad, pudimos escuchar excelente música, tocada por tipos que ya han logrado un nivel que nos exime de cualquier duda sobre su capacidad. La "unión" es una situación que se demuestra con los hechos, no con frasecitas bien armadas; y éste fue un ejemplo maravilloso.

Y quería terminar con la imagen de Obras vaciándose, todos alegres y tranquilos, sin ninguna presión ni agresión externas, en "eufórica calma"; y el contraste con aquellas tumultuosas e impredecibles salidas del Luna, en el Festival Buenos Aires. Que tengamos muchos buenos Obras, y muy poquitos malos Lunas. ¿Si?

César Nieszawski