El músico santafesino presenta “Vera ‘26”, un álbum nacido del pulso cotidiano, la complicidad creativa con su primo y atravesado por la nostalgia, el punk, el folk y la crudeza literaria.

“Vera ‘26” nace de un cruce casi místico entre vos y tu primo Juan Ignacio Ballore. ¿Cómo fue ese encuentro creativo y qué aportó cada uno al sonido final del disco?
Hace rato nos debíamos hacer algo así. Si bien Juani me acompañó en vivo hace dos años en unos recitales y en la sesión en vivo de la folk punk band, fue algo más estructurado, no hubo espacio para la creación como fue acá. La situación fue así: me despertaba y hacía deporte, a eso de las 9, ya estaba tomando mates, leyendo y escribiendo, hacia las 4 de la tarde Juani venía a mi casa, le mostraba la canción, la practicamos un par de veces, y ya la grabábamos, a eso de las 10 de la noche ya estaba terminada. Ese fue el proceso para todas. Creo que si hubiéramos tenido más días podría haber tenido mi propio “Honestidad brutal” (Risas).
El álbum recorre nueve canciones que mezclan recuerdos, adolescencia y territorio. ¿Qué tiene Vera —como lugar y como concepto— que lo convierte en el eje emocional del disco?
Quizás un tiempo sin preocupaciones, sin problemas, más allá de alguna mala nota en matemáticas o física, pero creo que en estos tiempos donde me replanteo actitudes propias, fracasos sentimentales, donde me veo un adulto, pero todavía me siento inmaduro. Volver a un lugar seguro, alimentado de pura nostalgia, me dio fuerzas e ideas para seguir intentándolo, y grabar otro disco más.
En “Vera ‘26” conviven el punk, el folk urbano y hasta un espíritu surfer ocasional. ¿Sentís que este es tu disco más representativo en cuanto a tus múltiples facetas musicales?
Sin dudas, este disco refleja todos los estilos musicales que me marcaron. Quizás faltó algo de post punk ahora que lo pienso mejor, pero intenté ser fiel a mí mismo y creo que me salió.
Hay referencias literarias muy marcadas, desde Bukowski hasta Sam Shepard. ¿Cómo dialogan esas lecturas con tus letras y qué lugar ocupa la literatura en tu proceso compositivo?
Bukowski, el poeta maldito. Sí, como te dije antes, los fracasos amorosos y la tristeza te dan más contenido que la felicidad. Es quizás la dualidad del mundo y del ser humano, y ese estilo crudo, descuidado, pero honesto fue lo que necesitaba para destrabarme y quizás evolucionar en mi escritura. De Sam Shepard no me quedó tanto, pero su libro de gira con Bob Dylan lo encontré muy inspirador, más por Dylan que Shepard, pero no le quitemos tanto crédito porque sin él esas anécdotas no se hubieran contado.
Llevás más de dos décadas activo en la escena under del Litoral, además de gestionar ciclos y fechas. ¿Cómo ves hoy ese circuito y qué rol ocupa “Vera ‘26” dentro de tu recorrido como artista independiente?
No sé en qué momento pasó tan rápido el tiempo (Risas). Siento que en esas dos décadas hubo 4 o 5 años desperdiciados donde no toqué, pero me cultivé como artista en otras ramas. Me considero una persona que encontró su diversión y expresión en tocar y componer, eso le dio sentido a mi vida, y asumí los retos que el rol implica, sin nadie que me guíe, y aprendiendo a los golpes, como todo en la vida. La escena cada día está mejor. Hay muchos proyectos jóvenes retroalimentándose de los nuestros y se formó una hermosa comunidad. “Vera ‘26” todavía no descubrí qué espacio puede ocupar, es tan solo una búsqueda más. Casi sin pensarlo salió un disco conceptual, quizás a alguien le sirva, quizás en unos meses quede sepultado en los rincones del internet, ya te contaré en otra canción que todo se pierde ahí.