Share

La herencia invisible

El último domingo de octubre Luis Alberto Spinetta se reunió con más 1.500 personas en el teatro Astral. Allí cantó, entre otras, algunas canciones de su último álbum: "Artaud". Jorge Pistocchi estuvo allí y cuenta lo que "sintió". Pero, además, esta nota intenta informar sobre Antonin Artaud, sobre Hidalgo (un amigo de Luis que hace audiovisuales) y sobre el nuevo grupo que formará.

Domingo a la mañana en el teatro Astral. Un recital de Luis Alberto Spinetta... Hay una larga fila de gente y a un costado de la puerta los Hare Krishna cantan. La policía echa a los Hare Krishna y es extrano ver un uniforme junto a un manto azafranado. Hidalgo le pide a Grinberg que interceda por ellos pero le pisa un pie, Grinberg grita de dolor, Hidalgo se enfurece, mientras la gente entra. La ceremonia está por comenzar.

Todo está listo y cada cual ocupa su puesto. Cada uno se prepara a entender. Nos dan un papel escrito, con claves que no son gratuitas. En él se reúnen distintos estallidos de Kerouac, Artaud, Grinberg, Thomas Merton, Luis, Thimoty Leary, etc., y nos abren el paso.

Grinberg una vez repuesto, entra en escena vestido con una túnica, coloca un retrato a sus pies, cuando la asociación se hace inevitable, explica que no se trata de la foto de un gurú sino de una de él cuando era gurí. Todos rien (extrañamente en ese mismo instante en un lugar del mundo el Rolls Royce del Maharasji pistonea y su Rolex atrasa unas décimas de segundo) dice más cosas, las siento justas y es importante que las diga (lo comprendo a pesar de ciertos sentimientos postparque que guardo). Se rompen los ultimos sellos. Imágenes comienzan a bombardear una supuesta pantalla. Y es lo único luminoso en las tinieblas. Hidalgo lo sabe y por eso su amor por las cosas es furioso. Una serie de slights muestran deformaciones del rostro de Luis (en ese justo momento en su cabina el sonidista Carlos Robles es devorado por una válvula). Los flashes se multiplican en escalones y nos llevan a una azotea. En una de las paredes del costado se proyecta una película, los vómitos de Hidalgo intentan detenernos pero en el momento que aparecen las palomas nos acercamos a la pared y caemos al vacio. Con sorprendente precisión cada uno aparece de nuevo en sus butacas.

Ahora es Luis Alberto quien entra, tiene puestos en sus manos guantes de goma verde como quien va a operar: "anoche soñé que metía les manos en un tarro —dice— de pintura y amaneci así”. Todos ríen, el arroja los guantes, desnuda sus manos y las reconocemos.

La última clave se presta a estallar. Su cuerpo quiebra espacio y nos vuelve a esfumar, un torbellino nos arrastra. Cuando aparecemos saliendo por los micrófonos, encontrándonos de nuevo con la cara de Luis Alberto nos damos cuenta de que hemos realizado un largo viaje a través de los cables. Probablemente fue en el momento en que se mencionó a Artaud que encontramos la salida.

Comienza a cantar, nuestra mente es una vieja plaza y la gente nos pisa los canteros. La voz de Luis recorre los pasadizos y su viola nos agarra por los pies. No podemos dejar de mirarlo de frente, sorprendidos por el reencuentro. Nos sentamos sobre el pasto mirando al sol y el diálogo recomienza en ese nuevo lugar. La luz nos quema la cara pero con bromas dice que no nos preocupemos.

Ahora toma la viola eléctrica y descompone las sonidos proponiendo distintos caminos. Nos angustia tener que elegir pero no hay alternativa, por suerte acertamos y su música nos sigue dando las señales. Lo seguimos y esta vez sí, nos lleva hasta el fondo, y recuperamos nuestro cuerpo, que habíamos olvidado en el guardarropa. Y entendemos esa mañana en el Astral para qué sirve todo esto, qué quiere decirnos Hidalgo cuando captura vida en las plaquitas para que las atraviese la luz, y a Luis cuando nos da su música, por decirlo de algún mado.

Nos soltamos las manos, la ceremonia ha terminado. Las voces de los acomodadores lo certifican. Pero ya na importa.

NOTICIA DE INVISIBLES

Ayer Almendra, Pescado Rabioso, hoy Luis Alberto Spinetta y mañana Invisible. Todos los que estuvimos en las piletas de Núñez en los carnavales del 71, no vamos a olvidar cuando Edelmiro, Pomo y Luis presentaron por única vez al trío Tórax. A mediados de este mes nuevamente Luis y Pomo, esta vez acompañados por Machi, darán a conocer a su grupo, al que llamaron “Invisible”. A pesar de esto esperamos poder verlos.

HIDALGO BORAGNO

Es un realizador cinematográfico que ha hecho películas en forma independiente y que fueron conocidas mediante una distribución subterránea. En ocasión del recital de Luis Alberto Spinetta en el teatro Astral presentó un trabajo audiovisual en base a imágenes de Luis Alberto y en base a otros elementos. Este audiovisual y otra producción de Hidalgo una película en super ocho, precedieron la actuación de Luis Alberto al igual que en sus presentaciones anteriores.

ANTONIN ARTAUD

Un cáncer terminó con su vida cuando tenía 52 años. De ésto hace 25, sin embargo es hoy cuando su pensamiento sangra sobre la mente de los hombres en su momento más apocalíptico.

Lo que sigue es un fragmento de su poema “El tiempo donde el hombre era un árbol”:

¿Qué fue Baudelaire?

¿Qué fueron Edgar Poe, Nlestzche, Gerard de Nerval?

Cuerpos

Que comieron,

Digirieron,

Durmieron,

Roncaron una por la noche,

Cagaron

Entre 25 y 30.000 veces,

y frente a 30 o 40.000 comidas,

40 mil sueños,

40 mil ronquidos,

40 (mil) bocas amargas y agrias al despertar

tienen que presentar unos cincuenta poemas,

Verdaderamente no basta

Y el equilibrio entre la producción

mágica y la producción automática

está muy lejos de ser mantenido

Está absolutamente roto

pero la realidad humana Pierre Lóeb no es eso

Somos 50 poemas

El resto no somos nosotros sino

la nada que nos reviste.