Tus heraldos
Maceramos con temor
un destino inexorable
Intentamos evitarnos
Para no caer
No desfallecer en suspiros
Y morir de amor
atrapados por la fuerza
que aprisiona nuestros corazones
¡Tempestad interminable! ¡Aléjate de mí!
No comprendes el peligro de
regar este árbol y hacerlo reverdecer
enviando tus heraldos
para que caiga en la cuenta de que
mi octubre rojo nació en marzo, ¡lo sé!
Quise evitarlo – ¡Lo intenté!
Pero cuando el otoño llegó
poco pude hacer con mi corazón
transformado en orquídeas
tocadas por el sol