Fue ese instante en el que supo estar, de una sola vez, en cada elemento del lugar.
Fue aquel sol de un día al despertar.
Fue este sol que divide los cielos.
Dicen que fue -en su jardín- delicado azahar y el rocío que acompaña la primera luz.
Dicen que escapó de aquí, secando su piel se fundió en la luna y es que, solo así, fue mil noches mas.