Botafogo, Blacanblus y La Mississippi compartieron escenario y homenajearon a Pappo.
Era el sueño hecho realidad de los amantes del blues: Botafogo, Blacanblus y La Mississippi juntos en un teatro de Rosario. Obviamente faltaba alguien. Alguien que ya no está, pero está. Alguien que fue maestro y amigo de todos esos maravillosos músicos que se reunieron aquella noche del 2 de abril, para también, rendirle homenaje. Alguien que flotaba entre las notas de blues, entre guitarras y voces: el Carpo.
El recital empezó puntual, a las 21 horas, y hubieron personas que ingresaron tarde, confiados de que los espectáculos nunca arrancan puntual, ya entre los primeros temas que ofrecieron el trío femenino Las Blacanblus. Después supimos el por qué de aquélla inusual puntualidad: había otro espectáculo después. Quién dice que el dueño del teatro quiere exprimir hasta el último centavo que pueden darle sus butacas.
A sala completamente repleta -se agotaron las localidades -, abrieron la noche las damas del blues, con sus deliciosas voces cargadas de influencias negras, hagan lo que hagan. Y se le atreven a muchos estilos, todos matizados bajo su pincelada de blues. Las Blacanblus: Cristina Dall en voz y piano, Débora Dixon en voz y percusión, y Viviana Scaliza en voz y guitarra, acompañadas de su banda, Diego Dall en bajo, y Leo Leonardi en batería. Sorteando problemas de sonido, y en un tiempo demasiado escaso, hicieron temas propios como Resuélvelo, Bendición, Blues post nuclear y del disco nuevo Suena en mí el Mambo de la abuela. También Sweet Home Chicago – reemplazando el nombre de la ciudad estadounidense por el de «Rosario», ganándose al público afectuosamente – y una ágil y estilizada versión de Down by the Riverside, el tema tradicional con el que los negros acompañaban a sus muertos, fusionada con All you need is love, de The Beatles.
Les siguió Miguel Botafogo Vilanova, quien estuvo presentando temas de su nuevo disco Don Vilanova, tal vez su autorretrato musical. Ataviado con un traje blanco, se dispuso solo con su resonadora al frente del escenario, abriendo con el Blues de Santa Fe, de Pappo. Las luces resplandecían sobre el metal de su guitarra de tal forma que su vestimenta blanca – y él mismo – parecía ser parte de esa luz. (¿O sería tal vez algún ángel-cupido que había metido sus alas en medio?).
Dentro de los temas de su disco, que presentaba esa noche en Rosario, estuvieron Hablé con Dios, Qué cosas yo no haría, y Blues para la Argentina, en el cual dijo – y más aún en aquella fecha, 2 de abril, donde tristemente conmemoramos la iniciación de la guerra de Malvinas – que los argentinos no debemos «con gloria morir», sino «con gloria vivir». También estuvo Can´t stand the pain,con la ayuda de todo el público haciendo tintinear sus llaves, creando un clima mágico e íntimo. Con Pequeño Gallo rojo hizo transformar a los espectadores en gallos, perros y lobos. Estuvieron invitados los rosarinos Franco Capriatti en armónica y Gabriela Sinagra en voz.
El público no dejaba que Botafogo abandone las tablas, pidiendo incesantemente «otra». Siguiendo con su homenaje y a cargo de una lap still, interpretó el Blues para mi guitarra, transformando la letra a tercera persona, hablando del Carpo. Expresó que no tanta gente hubiera escuchado blues por estos lares de no ser por él. Luego contó su primer encuentro con el Carpo. Fue en plaza Belgrano, Botafogo estaba tocando cuando Pappo detuvo su automóvil y le pidió si tenía una cuerda primera, ante lo cual el impactado Botafogo sacó la de su guitarra y se la dio. Con ello ganó una invitación a irse con él, tocaba en River. Botafogo describió la magia que Pappo generaba en la gente, tanto en River como en un pueblito de España donde nadie lo conocía.
Para cerrar la noche, estuvo La Mississippi, con un repertorio muy blusero, dándonos el gusto a los fanáticos, haciendo algunos temas que muy pocas veces interpretan en vivo.
Abrieron con Un trago para ver mejor, y le siguieron temas comos Honey Bee, Un poco más, Tus amigos, Fauna de bar, Café Madrid. Del último disco hicieron solamente El dieciséis y Todo otra vez. También estuvieron El detalle y Ahora veng.o
En homenaje a Pappo, hicieron una versión poderosísima de Adonde está la libertad, en especial por el aporte de la mejor voz del blues nacional, Ricado Tapia.
En el bis invitaron a Blacanblus e hicieron otra versión de Sweet Home Chicago.
Días antes del recital, dialogábamos con Cristina Dall y Botafogo:
Cristina Dall
Contáme sobre «Suena en mí»
«Suena en mí» es una placa por muchos años esperada, no solo por la gente, porque yo calculo por lo que podemos ir tanteando hay muchas expectativas, sigue habiendo muchas ganas de recibir la gente un trabajo nuestro. Y de parte nuestra también, porque más allá del tiempo que estuvimos sin siquiera grabar, esta grabación en sí misma llevó tres años. Es mucho tiempo. Eso es la parte en cuanto al esfuerzo, importante porque así fue. Y después en cuanto a los temas, son temas que yo tenía de los temas de mi composición, era temas míos de hace tiempo, hay algunos que tienen un montón de años, también hay cosas nuevas, cosas viejas. Y después está la aparición de temas como Hombre de mala sangre (de David Lebón), y cosas del rock nacional que surgieron un poco también probando.
Y también incorpora distintos estilos, ¿hay una idea de eso en el nombre? ¿Suenan en las Blacanblus todos esos estilos?
Yo creo que sí, siempre estuvieron ahí. En todos nuestros discos no se sostiene una sola línea de expresión musical. En todos los discos de las Blacanblus hay un intento de acceder a distintos estilos, que no solo tengan referencia al blues. En este caso esta más marcado.
¿Invitados?
En el disco hay invitados extraños. Digo extraños porque su perfil ratifica la ampliación de las Blacanblus. Por ejemplo Leo García, que hace un dúo con Viviana en el tema «Hombre de mala sangre», hacen un dúo bárbaro de voces, mucha empatía hubo en el momento de la grabación, empezaron a cantar y ya estaban como si hubieran estado cantando toda la vida. Y después tenemos un par de chicos que hicieron las bases, distintos músicos, nuestra banda estable que es Leo Leonardi y Diego Dall, que son los que grabaron algunos temas también. Y después esa otra base que es Javo Canolik y Pino Paz, en batería y bajo, que conforman otra estructura de base. Después está el Bota (Botafogo), está Gustavo Ridilenir en flautas y saxos, que es un flaco que tuvo un recorrido en la música bastante amplio, lo que pasa que al no ser solista siempre queda medio en el anonimato. Trabajó con Illia Kuriaki, está trabajando ahora con Dancing Mood, también hizo los arreglos para los saxos, la flauta…vientos. Y Consençao Soares que es una percusionista que anda por todo el mundo, tocando un poquito.
Y acá en la presentación que van a estar haciendo en Rosario va a ser muy especial, con amigos
Claro, eso va a ser otro perfil. El disco no lo vamos a presentar en ese momento. Esto va a estar más emparentado con el blues, y nuestro repertorio del disco está más emparentado con la canción, que por supuesto tiene su tinte, su característica en las voces y en los arreglos esa cosa blusera. Pero es distinto de la propuesta del recital. El disco queremos presentarlo en Rosario pero en forma especial.
Y en Buenos Aires ya lo presentan…
Acá en Buenos Aires lo presentamos mañana, en el ND Ateneo. Así que nos bajamos del escenario, nos vamos a dormir un ratito y vamos para allá.
Botafogo
¿Vas a estar presentando tu nuevo disco en este recital?
Sí, de alguna manera sí, en este show compartido, pero voy a estar tocando los temas de Don Vilanova.
¿Cómo definís este disco, más cercano al rock quizás?
Y, tiene cosas. Tiene un par de cosas que son rock, un par de homenajes al rock decididamente. Pero, más allá que yo toque blues y todo lo que sea, yo soy un músico del rock argentino, pertenezco a esa movida. Lo que yo hago es rock argentino, está orientado hacia el blues, soul. Hice en este disco algunos homenajes, como algunas otras veces he hecho homenajes a otros estilos, más jazzísticos, más acústicos. Acá hay un par de homenajes al rock más duro.
¿Hay incorporación de vientos?
Sí, hay unos cuantos arreglos de músicos jóvenes y talentosos como Weidemer que es el pianista de Memphis, que se encargó de esa parte.
¿Qué músicos invitados hay?
Germán Weidemer, que es el pianista, organista y arreglador, después los propios muchachos que tocaron los caños, Dante Medina que es un cordobés, con Talarita que es un trompetista que tocó con Pappo, con Los Pericos, y Martín Lurino que es otro trombonista. Después estuvo Cristina Dall de Las Blacanblus en un tema.
¿Por qué decidiste musicalizar Los nadies, el poema de Galeano?
Porque yo soy fanático de Galeano, y ese texto me gustó, en cuanto lo ví dije «esto es una canción». Ya al ver el dibujo que quedaba formado en el papel, dije «esto es un tema». Y un día empecé jugando, jugando, y le puse la música. Y bueno, por supuesto que las palabras que tiene Galeano, tienen una magia terrible.
Te apropiaste de sus palabras
Sí… con su autorización. Lo llamé a Montevideo, hablé con él.
¿Qué le decís a la Argentina, en «Blues para Argentina»?
Y…tiene que ver con el símbolo del himno, que dice «con gloria a morir». Y yo digo que «con gloria hay que vivir», no morir. Porque este es un país que siempre se muere por la gloria de otros, y esos otros son las sanguijuelas que hemos tenido a lo largo de nuestra historia como gobernantes. Y eso, que se puede cambiar, con sueños grandes se puede cambiar. Cuando los sueños son pequeños como el country, la 4×4, viajar a Europa, tener buena ropa, y buenos televisores, el sueño es muy pequeño. Parece que fuera grande, pero es muy pequeño. Quiero decir eso, pequeños mensajes.
¿Cómo elegiste la imagen de la tapa?, es muy sugerente, y el tercer ojo…
En realidad la tapa fue medio como un sueño que yo tuve, y de lo poco que me acordé me acordaba de eso, que estaba todo embarrado. Y después con mi hija Julia empezamos a jugar con una cámara de fotos, yo me embarré todo, estuvimos jugando un rato, ellas sacó las fotos y quedó esa foto que quedó muy buena. Y después en base a eso fuimos jugando con alguna que otra toma también, superponiéndole imágenes. La parte interna está superpuesto un mandala, y quedó tan loco, parece como si fuera un lago entre la barba, no se sabe sin son barbas u hojas en un lago y hay una luz de la luna reflejándose. Quedó muy loco, muy simbólico, muy casual. Como fue tan de casualidad, dijimos «dejémoslo como algo muy simbólico»
Simbólico también de como pensás vos…
Un poco sí, tiene que ver con todo eso, con toda esa historia que a mí me gusta mucho el misticismo, las cosas de la India y la China.
¿Y después de Rosario donde más estarás presentando el disco?
Voy a hacer la presentación el 16 de abril acá en la Capital, en el ND Ateneo. Y después seguir tocando por todas las provincias de Argentina, voy a ir a Uruguay, Chile, voy a hacer una gira con Bruce Ewan, que es un visitante asiduo de Rosario también, hemos tocado con él, es una de las armónicas más potentes que hay en EEUU en este momento de blues. Y después yo voy a EEUU a tocar con él, a Washington.
O fue el blues, o fue un ángel, o fue el trabajo de tan importantes intérpretes y creadores, o fue el hecho de tenerlos a todos reunidos aquella noche (a todos, incluso a quien ya no vemos pero continúa formando parte de nuestras vidas)…la cosa es que abandonamos la butacas a desgano, atontados casi, obnubilados y ensimismados, con el sonido latiendo en nuestra sangre. Y afuera nos mezclamos con quienes esperaban entrar al siguiente espectáculo, entorpeciendo el tránsito de la calle San Lorenzo (pleno centro de la ciudad), mareados, viendo pasar entre el tumulto, como espectadores más, a quienes habían estado tan lejos en el escenario, tan cerca en nuestras almas. Y así me fui. Con la piel vibrando, como todos.