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Entrevistas

Shavo Odadjian: "System of a Down nunca va a morir"

El bajista explica por qué la banda atrae cada vez más público, sin haber sacado un disco en casi quince años. También recuerda historias bizarras del grupo y presenta 22Red, su nueva empresa... ¡en la que vende marihuana premium!

“Estoy manejando por Los Ángeles, volviendo a casa después de una reunión -dice Shavo Odadjian del otro lado del teléfono-. Hay un montón de tráfico, así que tenemos todo el tiempo del mundo para hablar. Me gusta charlar mientras viajo, porque en este lapso nadie me molesta”. Es lunes por la tarde, y los negocios a los que se refiere el músico son los de 22Red, su más reciente emprendimiento.

¿Y a qué se dedica la compañía? Básicamente, al expendio de marihuana en todas sus variedades, formas y colores. Aunque no se limita a eso: “No cosecho las plantas yo mismo, sino que las superviso. Me asocié con gente que es genial cultivando, no solamente acá, sino en todo el mundo -aclara con entusiasmo-. En un principio me atrajo que se pudieran hacer un montón de cosas con el cannabis, pero que fuera ilegal en varios países. Lo peor es que está prohibido por su criminalización: lo asociaron con drogas horribles, cuando por sí solo tiene muchas bondades”.

-Yendo a lo personal, ¿es verdad que incluso le diste marihuana a tu perro cuando tuvo ataques?

-¡Sí, y también sirve para las personas! De hecho, en los Estados Unidos, la FDA (Food and Drugs Administration) acaba de aprobar el CBD (cannabidiol) para que se use en epilepsias y convulsiones. No se puede negar más: el pueblo está consumiendo pastillas que le arruinan los hígados y todos sus órganos con químicos, cuando en realidad pueden tomar algo de CBD. La planta tiene varios tipos de cannabinoides, como el THC (tetrahidrocannabinol) y el CBD: este último no te pone eufórico ni volado, sino que actúa como antiinflamatorio, analgésico, relajante muscular y ansiolítico. Los farmacéuticos del mundo no quieren que sea legal, porque hacen mucho dinero con sus negocios. Si se liberara, muchas compañías se irían a la bancarrota. Cuando todos se den cuenta de que la planta no es mala, van a tener que legalizarla. No estoy promoviendo que los más chicos fumen marihuana y se droguen, para nada. Pero hay tantas formas excelentes de beneficiarse sin efectos rebotes, en lugar de las medicaciones… es una gran alternativa, y por eso estoy tan metido.

-¿Y qué diferencia a tu compañía de los demás proveedores de cannabis?

-Mi socio, y todos los agricultores con los que trabajamos en el mundo, hacen que tengamos sabores riquísimos. Es como con los vinos: podés tomarte una copa por placer, y en 22Red pensamos lo mismo; hay diferentes texturas y gustos para cada uno. Por ejemplo, algunos porros te hacen volar y otros te ponen más atento. Es mejor que tomarte un Valium y demás pastillas que te vuelven adicto y te empeoran. En los Estados Unidos, incluso les recetan esas píldoras a los nenes con Déficit de Atención. ¡¿Entendés?! ¡A los más chicos!

Algunas de las variedades a las que refiere Odadjian son flores como la “Caramel Gelato” (que estimula la euforia), la “Church22” (conocida por compartir su aroma con el incienso de las iglesias) y el blend “Strawberry/Banana” (que mezcla el sabor de las frutas y aumenta la creatividad).

Pero aunque se dedique a la venta de marihuana, 22Red no nació alrededor del cannabis: originalmente era una marca de ropa, con la que Shavo quería hacer merchandising de calidad. “Tenía la idea de crear gorras, remeras, camisas, medias y todo lo que usaría yo mismo; para un determinado lifestyle -añade Shavo mientras maneja-. Mi otro socio tiene una empresa que fabrica ropa en Hollywood, y no en China. Así que nos juntamos primero por eso, y luego nos agrupamos con un tercer amigo, que es el que planta”.

Una vez que se unieron los tres, investigaron a fondo las propiedades del CBD. Y justo en ese momento, como una sincronicidad digna de Carl Jung, se legalizó su uso en California. “Ahí las puertas se nos abrieron del todo, y ojalá que se libere en el resto del país, así podemos hacer un negocio más grande -señala el artista-. Al mismo tiempo, no puedo esperar a que todo el planeta sepa que esto no es tan peligroso. Ni podría comparar la marihuana con el tabaco o con el alcohol, porque esas cosas son realmente malas y pueden matarte. ¡El cannabis jamás asesinó a nadie! Pero hay píldoras que te llevan a la muerte y son legales, ¿no? Acá tenés algo que nunca te va a hacer nada, excepto ponerte un poco hambriento o darte sueño. Por eso no me veo como un traficante de drogas: porque hice mis averiguaciones. No estoy hablando por hablar”.

-John Dolmayan, el baterista de System of a Down, me contó que nunca fumó marihuana. ¿Trataste de convencerlo para que probara algo de 22Red?

-(Se ríe). ¡Oh, sí! ¿Sabés qué es lo gracioso? Que cuando abrimos la empresa, vino y compró diez porros. No los fumó, pero fue para apoyarme. Igual no fuerzo a nadie a que consuma ni quiero que él lo haga, porque sería raro (risas). No busco ser una influencia, ni buena ni mala: sólo hago lo que me gusta. Y si algún día fuma, no va a ser por mi culpa.

-En Uruguay ya es legal. ¿Cuánto creés que va a demorar en liberarse en el resto de los Estados Unidos?

-Creo que México y Colombia también están en esa vía, ¿no? Todos los países van a darse cuenta de cuánto dinero pueden hacer, porque es útil y brinda trabajo. Muchos van a preferir cultivar en lugar de robar, y ayudaría económicamente a muchos estados, ciudades y gobiernos. Hay lugares donde no hay empleos, ¡y la marihuana los crearía! En 22Red, además, es importante la calidad. Todo lo que hacemos tiene que ser tan bueno para que me den ganas de usarlo siempre. Ahora, mientras hablo con vos, estoy con mi ropa puesta, ¿sabés? Es tan cómoda y hermosa, que dije: “Espero que a otra gente también le sea atractiva”. Es más, hace un año me junté con otros dos tipos y le agregamos una pata musical al proyecto. No somos una banda, pero quizás con el tiempo nos transformemos en eso. Justo hablaba con mi mánager para que saquemos las canciones dentro de 22Red, así que quizás nos transformemos también en una discográfica. ¡No les proveemos sólo cannabis, sino un estilo de vida!

LIDIANDO CON EL SISTEMA

-Esta charla me recordó que, durante principios de SOAD, te detuvieron por fumar marihuana con unos fans. ¿Cómo lograste que te soltaran?

-¡Uff! Me dejaron ir, aunque al principio fueron bastante duros. Querían agarrar a un “responsable”, y me declaré culpable cuando me di cuenta de que yo estaba a cargo porque era el más adulto. No quería que ninguno de mis fans se metiera en problemas, ¿sabés? Los policías se enojaron mucho conmigo durante todos estos años, aunque ni recuerdo el contexto de esa vez...

-Fue en 1998, durante el Ozzfest. Tocaron con Ozzy, Motörhead, Tool y Megadeth.

-Ah, cierto. Una locura, pero tuve demasiada suerte. Menos mal que me lo recordaste, porque lo había olvidado por completo. ¡Ahí todavía usábamos maquillaje! (risas).

-En esa misma época hicieron su primera gira extranjera, como teloneros de Slayer y Sepultura, y ustedes fueron los únicos que se saltearon Turquía. Si hoy el país reconociera el genocidio armenio, ¿irían a tocar allá?

-No, al menos yo no. No quiero que me arresten y me muelan a palos. Los turcos no pueden asegurarnos protección: para ellos, los miembros de System of a Down somos malas personas, porque cantamos sobre lo que intentan ocultar. Como difundí este mensaje los últimos 25 años, podrían matarme o hacerme cualquier cosa. Es imposible arriesgarme ahí: si me secuestran estoy frito, me perdieron. Pero si no fuera por eso, tocaría al cien por ciento. Creo que hay muy buena gente, incluyendo fans geniales. En Instagram me piden que vayamos todo el tiempo, pero no entienden que es su gobierno al que no le gustamos, y que para nosotros es muy peligroso pisar Turquía.

Aunque el grupo nunca viajó a Estambul, sí recorrió casi todo el mundo. En la Argentina, por ejemplo, sus últimos dos álbumes fueron discos de oro (algo improbable para una banda de sus características) y se presentaron en GEBA en 2011 y en 2015, donde incluyeron canciones de los igualmente clásicos “Steal this Album!” (2002), “Toxicity” (2001) y su homónimo (1998). “Tenemos un montón de fans allá, ¡los amo! Me encantaría ir de nuevo”, señala el bajista. Pero si tocaran hoy en Buenos Aires, nos encontraríamos con un Shavo totalmente distinto. Dejemos que él lo explique.

-En muchas entrevistas, el resto de SOAD dijo que en los últimos años progresaste como persona y como músico. ¿En qué creés que mejoraste?

-No me arrepiento de nada, pero en algún punto "desperté", porque me estaba sintiendo demasiado cómodo. Y eso no es bueno, siempre hay que evolucionar. Solía tomar mucho, ir de fiesta y esas cosas, hasta que lo corté del todo y maduré en una persona más seria. No porque antes no lo hubiera sido, sino que me convertí al 100% en lo que quería. Como había subido de peso, empecé a ir al gimnasio, a comer mejor y a cuidarme. Ahora tengo hijos, ¿sabés? Creo que ellos mismos me cambiaron, porque son tres y quiero estar acá para acompañarlos, ¡así que adiós a esos excesos! Voy a hacer todo lo posible para mejorar sus vidas, y ser el padre presente que necesitan. Soy un tipo muy familiero y me gusta compartir momentos, llevarlos al colegio, a las prácticas de fútbol o taekwondo. Lo hago constantemente, y además trabajo en 22Red, voy al estudio y compongo mi música. Si hoy estuviera en un lugar “oscuro” o tomando como antes, no podría cumplir con nada. Así que básicamente cambié mi vida entera, para poder disfrutar de todo y estar más cómodo.

-En algunas canciones de System no tocaste el bajo: se encargó Daron -Malakian, guitarrista-, y vos te dedicaste a otros aspectos. ¿Cómo te sentiste al resignar tu instrumento?

-No fue un gran problema. Pasó en 2004 y 2005, mientras grabábamos “Mezmerize” (2005) e “Hypnotize” (2005). Como teníamos muchísimo material y él seguía trayendo temas sin parar y a pasárnoslos rapidísimo, por momentos me abrumaba. Estuvo perfecto porque somos una banda, man. No me cambia nada si él hace una parte mía. No ocurrió nunca antes ni después, sólo fueron un par de canciones. Ni siquiera recuerdo cuáles, pero lo decidimos para completarlas más rápido, no porque yo estuviera en un mal estado. Y eso, en realidad, me hizo un artista completo, que es lo que soy. Aprendí un montón en esos años, y creo que ahora toco mejor que nunca. En parte me perfeccioné con esas experiencias. Pero si esa situación se diera hoy sí los grabaría yo, porque estoy más capacitado y aprendo mucho más rápido que antes. En ese momento, en cambio, fue como: “Ok, Daron, tocalos vos. ¡Total tenemos como 35 temas!”.

Apenas termina de responder, del otro lado de la línea se escucha a Shavo gritando “¡que Dios te bendiga!”. El bajista se excusa: “Sigo manejando por Los Ángeles, y justo pasé frente a una chica de la calle. Tuve que parar el auto y darle algo de plata, porque me hizo sentir muy mal y me rompió el corazón. Perdón”. Como si fuera necesario disculparse por ser solidario.

-Volviendo a lo anterior, imagino que a ese crecimiento también lo vas a plasmar en la nueva “unidad musical” de 22Red, ¿no?

-Sí, y aunque no quería formar una banda, porque sigo con SOAD, tenía ganas de hacer música. Esperé un montón y pensé que iba a darse con System, pero como no sucedió, conseguí un estudio y aprendí a usar los programas. Ya no soy tan joven, ¿sabés? Conocí a un tipo muy bueno con Logic, así que le pedí que viniera a enseñarme, y cuando escuchó mi música, se le ocurrieron texturas para agregarle. En veinte o treinta minutos teníamos el arranque de una hermosa canción, y pensé: “¡Wow, esto es muy rápido y podemos lograrlo!”. Empezamos a trabajar de esa forma, y hacíamos música mientras él me enseñaba. Luego trajo a un amigo, que es cantante y le puso las letras. Queremos tocar, pero como nos gustan tantos géneros, también podemos producir canciones para los demás. Hay un montón de artistas alrededor del mundo que lo necesitan, y nosotros nos sentimos capaces. Somos tres tipos con gustos diferentes, pero que funcionan bien juntos. Nos reunimos, tocamos nuestras partes, agregamos beats o samples y listo. Luego lo editamos, lo mezclamos y ya tenemos música. Es grandiosa, y la calidad no es “regular”, sino muy presentable (risas). No aguanto a que la gente descubra que el proyecto es realmente bueno, y que no hablo porque sí.

-¿Y cuál es el nombre concreto de la banda?

-Todavía no tenemos, aunque hay varios dando vueltas. Los seudónimos de mis compañeros son Ray y Sato, pero no quiero revelar tanto porque aún estamos trabajando. Incluso una película nos pidió su banda sonora, y esperamos sacar una canción buena atrás de la otra, sin parar. Quiero poder grabar y publicar singles constantemente, porque trabajamos siempre. No me interesa el círculo típico de “ahora vamos a grabar, luego a girar y más tarde a hacer la prensa”. Me gustaría estrenar uno o dos temas y al tiempo sacar otros, intercalando los shows. No tiene que ser de la forma tradicional.

-Con System of a Down cambiaron las reglas del juego, y siempre “visualizabas” la música antes de tocarla. ¿Te sigue ocurriendo?

-Sí, y este proyecto empezó con ideas en el estudio. No compuse nada antes de arrancar, eran jams. Tengo un montón de canciones escritas para SOAD, sobre todo riffs que iba a usar, pero empecé a armar nuevos porque entré en una fase muy creativa. Así que sigo guardando esos temas por si algún día grabamos de nuevo con System, y espero que pase. Hasta entonces, me entretengo con este proyecto.

UN MAÑANA CASI DISTÓPICO

-John Dolmayan también me dijo que SOAD "es una de las tres bandas más estúpidas del mundo, junto con Tool y Rage Against the Machine". ¿Estás de acuerdo?

-(Risas). ¡A mí me lo señaló varias veces! No opino igual, para nada. Tuvimos inconvenientes, y no podés forzar algo así. System es tan poderoso porque cada uno de los miembros posee una personalidad muy fuerte, y al juntarnos se forma ese núcleo tan duro. Quizás semejante energía también nos cause los problemas, ¿sabés? Con esas dos bandas tenemos menos discos que las demás; y aunque no trabajemos a tiempo completo, todavía nos reconocen y siguen hablando de nosotros. Así que no creo que seamos idiotas. Sí me parece que algunas de las decisiones que tomaron ciertos miembros de mi grupo fueron estúpidas, pero no puedo juzgar a nadie (carcajadas).

-Lo raro es que SOAD lleva cada vez más gente, sin haber sacado un disco en casi quince años. ¿Creés que si el público les soltara la mano, saldrían de la zona de confort?

-(Piensa). La verdad que no sé. En lo que respecta a mí, no estoy cómodo con la situación actual. Igual soy muy agradecido, honestamente, porque gracias a la banda, por ejemplo, tenemos esta entrevista. Me honra. No sé si nos sentimos cómodos, y también desconozco si la falta de seguidores haría que nos juntáramos de nuevo en el estudio...

-Entonces, ¿por qué creés que tienen más fans a pesar de eso?

-Porque lo que hacemos es diferente. No quiero agrandarme con que somos buenos, pero lo dijiste vos: nosotros cambiamos las reglas del juego. Creamos un estilo, y para cualquier banda sería difícil copiarnos, porque justamente sonarían a una imitación. Así que, por eso, System of a Down nunca va a morir. Igualmente seguimos juntos y tocamos muy seguido. Nunca dijimos que no íbamos a grabar más; simplemente no está pasando ahora. Pero la gente siempre tiene la esperanza de que salga otro disco. Hace unos años nos juntamos, compusimos canciones y te juro que eran geniales. Va a ser genial si las publicamos, porque suenan tremendamente grandiosas. Me encantaría que todos las oyeran, sólo que no sé cuándo ni si va a pasar, aunque yo estoy más que dispuesto. En la última entrevista dije eso y pensaron que estaba anunciando un nuevo álbum, así que me tocó retractarme. ¡Sólo les había explicado lo mismo que a vos! Pero volviendo a tu pregunta, creo que hay una razón por la que la gente todavía no se olvida de System of a Down: porque hicimos las cosas a nuestra manera. ¿Tiene sentido?