La cantante lanza “I Just Wanna Make My Daddy Proud”, su segundo álbum conceptual, donde aborda la necesidad de aprobación, la relación con su padre y las contradicciones de perseguir una vocación artística frente a las expectativas ajenas.

“Sentía un poco la necesidad de contar esta historia por una cuestión de que fue medio lo que me salió, lo que elegí –explica Cata Ammaturo-. Ya tenía muy en claro cómo quería abordar y qué quería abordar en el disco y cómo tratarlo y se fue dando de esta forma que disfruté mucho de simplemente contar de una forma muy real y muy honesta cómo me iba saliendo, dejándome que la cuente como me iba saliendo, de los problemas y las discusiones que venía teniendo con mi padre y como las contradicciones que tenía con él y las opiniones diferentes sobre tener una vida dedicada al arte y a la música y medio que se dio solo, la verdad. No fue una decisión que tomé, sino más como mi necesidad y mi catarsis en el arte de contar lo que iba viviendo”.
Musicalmente, este nuevo trabajo propone un sonido más crudo y provocador, que combina rock y pop alternativo con sintetizadores, elementos disco y una estética entre lo vintage y lo futurista. ¿Cómo fue la búsqueda sonora de esta etapa y qué lugar ocupó el trabajo con el productor estadounidense Samuel Shea, especialmente durante la experiencia de grabación en Los Ángeles?
Samuel tiene un lugar súper especial e importante porque él compuso casi todas las canciones conmigo. Él toca casi todos los instrumentos en el disco. Entonces es un lugar que tiene muy, muy importante. Es un disco que creamos mucho juntos mano a mano él y yo. Me gusta esa experiencia de hacer discos. Soy muy de mano a mano con el productor y nadie más. No me gusta a veces cuando se meten muchas manos y entonces pierdo un poco la idea y el foco y el control, y yo tengo muchos problemas de control. Entonces va un poco por ahí. La experiencia de grabar en Los Ángeles fue hermosa, fue muy especial, fue muy única. En su momento cuando Samuel había comentado que me quería llevar a grabar a Los Ángeles yo un poco no me la había creído porque lo veía como algo muy lejano y cuando estaba ahí tampoco lo podía creer. Fue un estudio que se podía sentir en las paredes la historia que tenía y lo disfruté un montón grabar ahí. Fue una experiencia muy única que no pensé que iba a tener jamás y tenerla es un regalo que agradezco.
El álbum trasciende lo musical y se convierte también en una película de larga duración que escribiste, dirigiste, editaste y produjiste como parte de tu Maestría en Comunicación Audiovisual. ¿Cómo surgió la idea de desarrollar ambos formatos y qué posibilidades te dio el lenguaje audiovisual para profundizar en los conflictos y las contradicciones de la protagonista?
Es que no lo siento esto como que de repente a mí se me ocurrió, sino como que eran cosas que para mí eran obvias. Siempre digo el ejemplo de que como el queso se llama queso, este disco se llama así y fue así y asá. Sentía como que había partes de la historia necesarias a contar que no terminaban de entrar simplemente en las letras de las canciones y las melodías. Y a la vez, en el momento en el tenía que hacer una tesis, un largometraje que tenía que hacer, entonces me dije “este disco que estoy armando tiene que ser eso”, así que va por ahí.
En “I Just Wanna Make My Daddy Proud” aparecen la noche, las relaciones superficiales, el consumo y ciertas formas de autodestrucción como parte de la búsqueda de validación. ¿Cómo trabajaste estas contradicciones en las letras y qué te interesaba explorar sobre el límite entre perseguir un sueño propio y terminar perdiéndote en el intento?
La verdad es que no tuve muchos límites en cuanto a escribir. Me permití contradecirme todo lo que sentía que era necesario y al mismo tiempo me permití pasarme. En ningún momento tuve miedo de exponerme de más, o de decir algo que no esté correcto, porque ya hace un tiempo logré separarme bastante de la obra y poder permitirme molestar y no tomármelo tan en serio, como que yo estoy siendo algo, sino simplemente que es una obra y ya. Me permití un poco eso y me divertí. Era un gran foco para mí y un interés en divertirme, es algo que creo que no había hecho en mis otros proyectos, así que fue bastante fácil para mí eso.
Después de un año de tanta expansión, ¿sentís que este lanzamiento marca un antes y un después en tu proyecto artístico?
La verdad es que espero que sí. Espero que sea un antes y un después, yo sí lo siento así, porque es un proyecto completamente diferente, tratado de una forma muy distinta. Estoy preparándome para el show, no tengo muchas más expectativas de hacer un show que me deje satisfecha. Me encuentro contenta, me siento contenta y espero que así salga.
¿Cómo estás preparando el show y qué te gustaría que experimente el público?
Mis expectativas para el show tienen que ver con poder mostrar el disco en un vivo que se sienta real, honesto y que le haga justicia a todo el laburo que hay detrás. Me gustaría que la gente lo disfrute, que lo sienta cerca, pero también que sea una experiencia completa, con una puesta musical cuidada, con una buena presencia, de mi parte, un gran sonido, todo funcionando como un sólo universo. Ojalá sea mi mejor show hasta ahora, no desde la perfección sino desde la entrega, y que se sienta como un momento compartido, lindo, real.