De Buenos Aires
Pez
Lista de temas
- De Buenos Aires
- Para las almas sensibles
- Del festival de la vergüenza ajena
- No somos hormigas bajo la lupa de un nene malo
- Adiós mundo cruel
- Todo es un delirio
- Pude haber dicho que no
Grabado, mezclado y masterizado por Mauro Taranto entre mayo y julio 2025 en Estudio Santa Marta y La Cocina de Beti
Ariel Sanzo: voz y guitarra eléctrica
Franco Salvador: voz y batería
Fósforo García: Bajo eléctrico
Leopoldo Limeres: piano eléctrico, teclados
Hernán Espejo: guitarra eléctrica
Invitados
Manu Barrios: bandoneón
Pablo Puntoriero: saxo tenor y flauta traversa
Letra y música de Ariel Sanzo a excepción de Majestad, música de Leopoldo Limeres
Comentario del disco
Publicado originalmente por Diario Diario La Voz del Interior el 13 de febrero de 2006
El EP es un demo grabado en forma casera, entre 1989 y 1991. La crítica de Germán Arrascaeta para La Voz del Interior.
Se ponderan las imperfecciones y los pifias de las veces primeras, pero la edición del EP Buenos Aires blues, disco que contempla el demo pre industrial de Mississippi, impulsada por el sello nacional Epsa, destila precisión y profesionalismo.
La mayor parte de la obra fue concebida en 1992 y no destila, precisamente, fragor artesanal: lo que se oye es una expresión blusera convencida de sí y como una fresca reinterpretación del blues yanqui. Esto se nota en el péndulo entre el apego al inglés (el inédito Don treat me bad, por caso, remite a Los Chanchos, el grupo que supo tener en los ’80 el baterista Juan Carlos Tordó) y el fragor decididamente porteño de las líricas del vocalista Ricardo Tapia, una voz áspera que supo retratar el movimiento de bares y fondas, además de otros rituales de clase obrera. Algo similar a lo que hizo Cacho Castaña en el tango.
Buenos Aires blues contiene ocho canciones. Las primeras seis son las que se grabaron en mayo de 1992 con la idea de conseguir contrato discográfico, algo que finalmente se consiguió con Del Cielito Récords. Las otras dos (dos versiones de Help me y Kansas City) fueron encontradas en los archivos caseros de la banda. Tras una investigación puertas adentro, se determinó que fueron documentadas en 1989 y 1991, respectivamente. Ese material embrionario es valioso porque no se perciben de modo tan palpable los rasgos que convirtieron a este grupo en referencia. Aquí hay mayor fragor rural, a tono con las partituras originales. En el sobre interno, Tapia explica que este material no vio formalmente la luz por varias razones. Una de ellas, porque una vez conseguido el contrato trabajaron todo de nuevo en el estudio Del Cielito. Otra, dice, «fue que como dice Moris ‘crecimos y nos fuimos del barrio’».
Así, sólo queda indicar que las versiones de Buenos Aires blues, Honey bee y The creeper return no son las mismas que aparecen en Mbugi, el primer disco oficial de Mississippi, que por los tiempos en que hizo esta música llevaba el complemento de Blues Band. Epsa también reeditó tres obras de la discografía oficial de Mississippi; dos de estudio (Bit hippie y Palacio de pulgas) y una en vivo (Yo estuve ahí).
Nunca hubo tanto blues.
Al menos de golpe.
Comentario del disco
Publicado originalmente por Redacción Rock.com.ar el 6 de noviembre de 2025
Con el regreso de Pepo Limeres en teclados, Pez renueva su sonido sin perder su identidad: recorre personajes, paisajes y emociones de la ciudad en clave de rock, jazz y poesía urbana.
Con más de tres décadas de trayectoria y una discografía que ya suma 22 títulos, Pez vuelve con De Buenos Aires, un disco que reafirma su libertad creativa y su lugar singular dentro del rock argentino. El álbum se abre con una composición monumental: una pieza de 19 minutos y 20 segundos que ocupa todo el lado A en la edición vinílica y condensa, en un solo recorrido, la esencia cambiante y desbordante del grupo.
Esa primera obra —que da nombre al disco— funciona como una “rapsodia porteña”, con múltiples secciones que varían en ritmo, clima y armonía. Hay pasajes de jazz-rock, intermedios instrumentales, apariciones de bandoneones y un hilo urbano que atraviesa todo el relato. “Fue un desafío —explica Ariel Minimal—. Teníamos unos veinte minutos grabados y decidimos hacer otro tema de veinte, pero que fuera uno solo. Lo fuimos construyendo en partes, como un viaje por distintos personajes y paisajes de Buenos Aires”. La pieza incluye movimientos titulados “La calle que nunca duerme”, “El perfume de una posibilidad” y “En la estación del tren”, entre otros. “Tiene algo de rock progresivo y de jazz-rock, pero no somos una banda de ese estilo, por eso termina sonando a algo distinto”, señala.
El tema, que el grupo viene interpretando en vivo, se convirtió rápidamente en un punto alto de sus conciertos. “Nos exige mucha concentración, más que cualquier otra canción, pero hoy es nuestro momento favorito del show”, dice Minimal. Con él completan la formación Franco Salvador (batería y coros), Fósforo García (bajo y coros), Hernán Espejo (guitarra) y el regresado Pepo Limeres (teclados).
El disco, grabado durante 2024, incluye siete composiciones que oscilan entre la reflexión social, la ironía y la introspección. “Para las almas sensibles”, que ya formaba parte de un registro en vivo de 2005, fue finalmente grabada en estudio. “Era una canción que tocábamos siempre y sentimos que merecía una versión definitiva”, cuenta el líder.
En “Del festival de la vergüenza ajena”, Minimal aborda el desconcierto ante la realidad política actual: “Ves al presidente cantando y no lo podés creer. Antes, incluso los dirigentes más cuestionables mantenían cierta conducta. Hoy parece que nada sorprende”. La crítica reaparece en “Todo es un delirio”, donde canta: ‘¿Dónde quedó la idea de libertad? Encerrada en un pozo ciego’.
Entre las canciones más rockeras figura “No somos hormigas bajo la lupa de un nene malo”, un guiño al sonido del blues argentino de los años setenta, mientras que “Adiós mundo cruel” explora un costado más pop, influido por el grupo británico Squeeze. “Quería componer una canción redonda, con todo encajando perfectamente. Y de pronto me di cuenta de que los acordes se parecían al Himno a Sarmiento —dice entre risas—. Así que terminé juntando a Squeeze con Sarmiento en un tema de Pez”. El cierre llega con “Pude haber dicho que no”, una balada introspectiva sobre la responsabilidad personal: “Habla de hacerse cargo, de aceptar que las decisiones también son nuestras”.
El arte de tapa —un obelisco humeante sobre un fondo pop— fue creado por Alejandro Leonelli, colaborador histórico de la banda. “Nos mostró esa imagen cuando ya no sabíamos qué elegir, y fue perfecto. Cerró el concepto del disco: la ciudad, el viaje, la mirada porteña”, resume Minimal.
De Buenos Aires no es un álbum conceptual en el sentido estricto, pero sí un trabajo que encuentra coherencia en su diversidad. Es un reflejo de la historia del grupo: una banda que nunca dejó de experimentar, moverse y reinventarse sin perder su identidad. A 32 años del debut, Pez sigue siendo fiel a su forma: libre, inquieto y esencialmente rockero.