Alucinados como la primera vez
Pier
Lista de temas
- Prisionera robot
- De andar elegante
- El mar de sangre
- La gorra de caramelo
- Ángeles del olvido
- El ritual de los pibes atentos
- Al filo del peligro
- Fervor de los sueños
- Ruta 66 (Homenaje a Pappo)
- Late a tu ritmo
- La ilusión que me condena
- Sacrificio y rock 'n' roll
- Por vos, lo doy
- El narigón del barranco
- Conmovidos
Crítica: «Alucinados como la primera vez»
Publicado originalmente por Matías Peluffo el 9 de junio de 2006
El disco en vivo de Pier no deja de ser una emulación sin delicadeza.
Sería necio exigirle a todas las bandas que inventen algo nuevo. Pero cuando éstas únicamente tienden a emular a artistas exitosos, sólo resta esperar que el buen gusto disimule la falta de creatividad. Pier no busca eludir en ningún momento su admiración por Los Redondos, pero es evidente que carecen de la delicadeza que podría hacer de sus producciones algo genuino o al menos de calidad artística. Igual, es justo admitir que en este álbum el sonido de la banda de los hermanos Cerezo se intenta apartar de algunas obviedades ricoteras como sería la inclusión de un saxo o teclados.
Se trata de un disco en vivo que, como para convencernos de que son un fenómeno masivo, abre con la versión de una canción de ¡¡¡Los Enanitos Verdes!!! hecha cantito de cancha. Y antes de que termine la primera canción el Cerezo que canta dice «buenas noches Obras, por fin llegamos. Acá está Pier». Hasta hace unos años se consideraba al estadio del Club Obras Sanitarias la Catedral del rock, pero actualmente ese recinto tiene nombre de gaseosa. En nuestros días, llenar esa cancha de básquet no es sólo producto de vender los tickets, sino de estar enrolado en un determinado grupo discográfico.
El estribo de «El mar de sangre» es demasiado parecido al de una canción de Héroes del Silencio. «La gorra de Carmelo» es un rocanrol tan cuadrado que parece salido de una cubetera. En «El ritual de los pibes atentos» hablan de los pelos quemados de la nariz con menos poesía que la utilizada en la guía telefónica; y la canción parece ser una intro de cinco minutos que no se desencadena nunca. «La ilusión que me condena» es una especie de himno de la banda que calca partes del «Pride» de U2. Y «Sacrificio y rocanrol» es una canción torpe con una letra burda, que repite un slogan que parece festejar la muerte y para colmo fue elegida como corte de difusión cuando los casi doscientos muertos de Cromagnon todavía son una herida abierta. Ahí demuestran un mal gusto criminal.
Todo el disco es un rejunte de melodías monótonas, nula sutileza, riffs insípidos, instrumentaciones cuadradas e ideas de los Redondos, Héroes del Silencio y U2 subtituladas. Eso no evita que Pier vaya a crecer todavía más de lo que alcanzaron hasta ahora. Al contrario. Cierto público rockero necesita de esa especie de refugio.
Antes de parar la pelota
Publicado originalmente por Redacción Rock.com.ar el 26 de septiembre de 2006
Pier sigue presentando su disco en vivo. Pero ya habla de parar los viajes para preparar un nuevo trabajo en estudio.
Ahora es popular, y ya no sólo en derredor de la Capital Federal. Por eso, Pier está viajando por distintos lugares del país. El pretexto es la presentación en vivo de su disco en vivo, «Alucinados como la primera vez». Y esa alucinación esta vez aterrizó en la madrugada del domingo en una disco de Las Varillas, en el interior cordobés. Con más de mil asistentes y durante algo más de una hora, la banda de los hermanos Cerezo hizo un recorrido por temas que de sus cinco discos y principalmente por los que figuran en su reciente obra grabada en directo.
El arranque fue con Prisionera Robot y luego sonaron, entre otros, Late a tu ritmo, La ilusión que me condena, Ruta 66. Para el cierre, muy esperado por los presentes y al ritmo del coro, sonaron Sacrificio y rock & roll y Al filo del peligro. En el bis dejaron Ángeles del olvido.
Antes de irse de esta ciudad, Ramiro Cerezo, el vocalista de la banda, comentó que pronto harán un parate para definir lo que será su próximo material discográfico.