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Entrevistas

Una tarde con el entrañable Pity Álvarez

El por aquel entonces líder de Intoxicados contestó algunas preguntas con su característica impronta. Era 2008 y recién salía "El exilio de las especies (Thend)", quizás uno de los últimos grandes álbumes del rock contemporáneo.

La entrevista estaba pactada para las seis y media de la tarde pero Pity irrumpió una hora después a un hotel céntrico rosarino, con una ginebra bajo el brazo, porque por la mañana le habían extraído una muela de juicio y el doctor le había recomendado tomar bebidas frías. Álvarez, para cumplir con la premisa médica, agregó a la espirituosa abundante hielo.

Ese era (o es) el universo del creador de Intoxicados, en el que había libertad porque “ahora se puede hacer lo que uno quiere”, decía. Tenía una lente de contacto rojo en uno de sus ojos, sus dreadlocks y mucha predisposición para dialogar con la prensa.

“Bienvenidos al apocalipsis” dijo Pity Álvarez con su icónica voz nasal y después de mostrar una serie de conceptos musicales muy atinados de aquel disco, contestó sobre la piratería, un tema que parece haber quedado en el paso. Acá un fragmento de la entrevista:

...La producción es un trabajo duro. ¿Da bronca que antes de que salga el disco alguien haya subido versiones demo de “Mayonesa” o “Quién soy”?

La verdad que por lo que ganamos con los discos no me importa la piratería. Me importa que rompe con la sorpresa. Está bueno porque los que escucharon la piratería escucharon las primeras tomas. Así es como me gustan las canciones. Hacerlas en media hora. No me gusta la compresión. Todo bien seco, pelado.

Pity estuvo constantemente haciendo referencia a que no somos nada, aunque también manifestó que “todos somos unos grandes, salvo que unos tienen promoción y otros no”. Además contó su utópica historia de Carl Sagan (“¿Y como sigue todo esto Carl ?” dice un fragmento de “Un secreto”) y Fabio Zerpa.

Siempre con esa temática apocalíptica, sin embargo (en “Un secreto”) decís: “... el ser humano está condenado a ser feliz”...

En 1992 estaba en Capilla del Monte. Estaba hablando Fabio Zerpa y aparece Carl Sagan. Carl Sagan escribió su biblia y a mi me gusta esa Biblia.

Tras explicar la génesis de la canción, la charla trascurrió en los andenes del misticismo, la vida en otros planetas, el poco valor hacia la naturaleza y las apreciaciones personales de Pity que al hablar de Charly García expresó, casi como una premonición de lo que le iba a suceder a él, diez años más tarde:

Está muy presionado. Lo molestan mucho. Su talento es hacer canciones. Lo ponen tan loco y canalizar eso te pinta para romper un hotel o transformarte en tubo de ensayo y convertirte en tu rata de laboratorio... No quiero decir pobre Charly, porque no es ningún pobre. Es un grande.

Ese atardecer lo tuvo a Pity contradictorio y lúcido. Habló sobre otros personajes de la música y el rock nacional (“¿qué es el rock nacional? no es nada”, tiró) como Luca Prodan.

Le hiciste canciones a Muddy Waters (“De a ratitos”) y James Brown (“Jaime Marrón”)... ¿La ginebra (referenciando la botella que tenía bajo la mesa) es para homenajear a Luca?

Vos cómo sabés que es ginebra. La ginebra es para el resfrío, para la muela… Luca fue un capo.

Fue casi inevitable en ese momento preocuparse más por su salud que por el advenimiento del que fue el último disco de Intoxicados. Aseguró que estaba mejor que nunca de salud (“capaz que en alguna época SÍ estuve mejor”, dudó). Se contradijo en las mismas frases y también demostró estar muy despierto en algunos conceptos personales.

Pity, en su mundo, nunca tuvo en claro que es un icono de la música local. Aquellos silencios letales cuando su disco rígido se le reseteaba, algunos desvaríos y la frescura del tipo común más copado del mundillo del rock llevaron muchas veces a una discusión innecesaria por saber si tuvo suerte o es digno de respetar por canciones que han quedado marcadas y que fueron compuestas en un rato según afirmó el mismo Álvarez.

“El exilio...” hubiera sido un demo de una sola toma si Jorge Rossi no le daba una mano en la producción. El resto de la historia ya la conocen...