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Un camino nuevo

Rescate de una nota publicada en la Revista Pelo, mayo de 1979.

A mediados de este mes, Luis Alberto Spinetta regresará de Estados Unidos, con lo que se habrá consumado la primera experiencia de un músico de rock argentino que graba en el exterior y es lanzado al mercado mundial. Detrás quedan casi dos años en los que Spinetta fue relegado por varias compañías discográficas locales, y hacia adelante se perfila una apertura internacional para él y el rock nacional.

“Es increíble y a la vez es reconfortante que en un mundo insensibilizado subsista el deseo de inquietarse por buscar lo Supremo”, escribía Luis Alberto Spinetta en el sobre de su último álbum, “A 18 minutos del sol”, grabado hace un año y medio. A pesar de eso y desde entonces, toda la producción que le siguió inevitablemente quedó sin documentarse en un disco, como se había convertido en su costumbre. Sólo ahora se quebró la funesta continuidad de dilaciones, cabildeos y condicionamientos de diversas grabadoras y Spinetta puede volver a grabar, solventado por el prestigio internacional que alcanzó Guillermo Vilas, nada menos que en los Estados Unidos. En la trastienda del largo lapso que marginó a Spinetta de los estudios de grabación, se gestó un historial de tratativas engorrosas hasta el tedio, de conversaoimes donde se pretendió condicionar su tarea musical. De ese modo, se retornó al espíritu manipulador que fue una traba para el rock en sus inicios y quedó en evidencia, además, la carencia de productores capacitados en varias de las mas importantes grabadoras de plaza. Fue necesario que Guillermo Vilas intercediera para que Spinetta pudiera concretar el contrato que lo devuelve al disco.

Proyectos y paradojas

Lo paradójico de este álbum es que la compañía norteamericana CBS impondrá a sus filiales en todo el mundo —incluída la Argentina— la obligación de editarlo. Por lo tanto, la misma subsidiaria local que demoró a Spinetta en la antesala de los postergados deberá acatar la orden de difundir a un compositor que había desechado. Además, la distribución de ese disco al vasto mercado anglosajón del rock puede singnificar el paso inicial para que Spinetta acceda a la codiciada cuna de este movimiento, ya definitivamente internacionalizado.

El proyecto se viabilizó a través del destacado productor George Butler, quien años atrás dirigió el sello de jazz Blue Note, a posteriori transformado en un hito dentro de esa música. Butler fue el gestor de que los artistas que pertenecían a Blue Note —Chick Corea y Herbie Hancock, entre otros— pasaran a revistar en CBS. Por su medio igualmente, Spinetta tendrá a su disposición toda la infraestructura de CBS, desde reclutar a los mejores músicos profesionales hasta registrar el álbum en los mejores estudios.

Entre los planes figuran el de convocar a dos músicos incorporados a la flor y nata del jazz: el contrabajista Ron Carter y el trompetista Freddie Hubbard. No obstante, la integración del elenco que grabará el disco de Spinetta-Vilas está supeditada a la disponibilidad de instrumentistas que encuentren ahora en Los Angeles, primera escala en la materialización de este proyecto. Con las bases grabadas en Los Angeles —de las que participará en guitarra acústica Gustavo Bazterrica—, Spinetta viajará a Nueva York para realizar las tomas de orquesta.

Modos y proyectos

Asimismo, por iniciativa de Butler también se grabarán dos temas destinados a la promoción del álbum en todo el mundo: “In My Life” de Lennon y McCartney y “Omens For Love” de Gino Vanelli. Con respecto a las letras del álbum, el modo de trabajo de Spinetta y Vilas tuvo como eje los poemas del primero, sobre los cuales el tenista escribió las letras para el disco. La labor de Spinetta fue la de co-composición (también habrá una edición en castellano), componer música y tocarla.

El contrato sólo prescribe la grabación de este álbum pero está previsto además que Spinetta y su banda realicen giras por Estados Unidos y posiblemente Europa para promocionar la edición internacional del disco. A partir de lo cual, quedaría abierta la posibilidad para que Spinetta sea lanzado a ese mercado con su propio trabajo y su nuevo grupo, formado por Bazterrica, Rinaldo Rafanelli, Luis Alberto Cerávolo y Diego Rapoport.

Estos casi dos años quedan para Spinetta como el único capítulo de su trayectoria que probablemente nunca será grabado y, al mismo tiempo, testimonian la ineficacia de varios productores discográficos locales que sumieron en el silencio a uno de los músicos más trascendentes del rock nacional. Spinetta tiene ahora un camino despejado de tramitaciones burocráticas y erosionantes. Su música vuelve a empezar.