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"Privé", Luis A.Spinetta

Este es uno de esos discos de los cuales es muy difícil empezar a hablar (en este caso a escribir). Cuesta discriminar después de una primera audición cada uno de sus elementos, ya que se trata de un trabajo muy acabado, compacto. Al no tener fisuras y sonar tan contundente exige más una toma de posición que un minucioso análisis. Gusta o no gusta. Se siente o no se siente.

La intención de Spinetta en su vigésimo registro discográfico fue la de canalizar toda la energía contenida, —producto de sucesivos proyectos frustrados—, e impulsar el ritmo. Y lo logró. Temas como “Rezo por vos” (en coautoría con Charly Garcia), el hit “No seas fanática” y “La mirada de Freud” (una verdadera joya) son los ejemplos más elocuentes de ésto. En general todo el disco destila fuerza, tracción a sangre y riesgo. Es la primera vez que se utiliza en un producto grabado en la Argentina la técnica del sampleado. Sonidos como el crash de un fósforo, el arranque de un lavarropas o un gol de Muñoz són repetidos contínuamente hasta desvirtuar su origen y se integran enriqueciendo las melodías como si provinieran de la instrumentación tradicional.

En el medio de tanto movimiento, experimentación y muestras de sofisticación, aparece como bálsamo “La pelícana y el androide”, una de las composiciones más hermosas que Spinetta ha dado hasta la fecha y que posiblemente llegue a convertirse, al igual que “Muchacha ojos de papel” y “Durazno sangrando”, en un clásico más de su autoría.

Para lograr el sonido de ”Privé”, —una innovación total en su estilo— el prolifico compositor contó con la colaboración notable de varias figuras de la escena musical argentina, como Andrés Calamaro (teclados) y Ulises Butrón (guitarras) quienes intervinieron en, por ejemplo, “La mirada de Freud” y “Alfil, ella no cambia nada”, respectivamente. Su amigo León Gieco estuvo presente en “No seas fanática” y el ascendente Fito Páez en “Ropa Violeta” y “Pobre amor, llámenlo”. Isabel de Sebastián y Fabiana Cantilo compartieron responsabilidades haciendo coros en varios temas, destacándose preeminentemente la labor de la primera en “No seas fanática” donde secundó vocalmente al autor. Sergio Fernández (coros), Osvaldo Fattoruso (percusión), Mono Fontana (teclados), Paul Dourge (bajo) y Héctor Starc en un potente solo de guitarra fueron, asimismo, de la partida, ayudando a Spinetta en su camino hacia la música generadora de movimientos; cuyo primer paso no tiene desperdicios.