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Luis Salinas, dulce y pasajero

El guitarrista argentino Luis Salinas acaba de editar "Ahí va", un disco que desde el título mismo y en una primera escucha sugiere simpleza y un tipo de toque instintivo.

Enmarcada en el latin fusión, un estilo de amplia interpretación, la obra se nos presenta como un disco sin grandes pretensiones, con piezas que deambulan por diferentes rítmicas y movimientos. Algo de aires de funk, bossa, blues, bolero, entre otros ritmos, se entremezclan con el espíritu de la improvisación derivado del jazz, que unifica y torna homogénea la propuesta. Todos los temas, a excepción de Contigo en la distancia (de César Portillo de la Luz), son de Luis Salinas, al igual que los arreglos y la producción general.

Podemos dividir las canciones en dos grandes grupos: Piezas contemplativas y otras más vitales. Dentro del primer grupo, donde nos encontramos con temas relajados y climáticos podemos mencionar a Dulce, Allá lejos, Bolero, La estrella del fin, Amanece, Candombes y Contigo a la distancia. El resto nos muestra una faceta más enérgica y dinámica de Salinas, y una presencia más significativa de los músicos que lo acompañan. Las canciones que contagian movimiento son Funky en si menor, Ahí va, Salsita, Noche, Latín beeboop y Rtm blues.

En todos los casos, hay una presencia dominante de la guitarra de Salinas, que en ocasiones es acompañada por la misma voz del instrumentista. Se oyen además esporádicos pasajes de solos de teclado o de bajo, pero en un plano dinámico y temporal más acotado. Todo suena con una prolijidad categórica, sin riesgos de ninguna naturaleza, tanto en lo compositivo como en la interpretación.

Esta falta de urgencia y necesidad expresiva es el punto débil del registro. En Música argentina, el disco anterior de Salinas, existía una voluntad manifiesta de abordar repertorio vinculado a lo folklórico impregnándolo de brillantes destellos de improvisaciones jazzísticas. En cambio en "Ahí va" es difícil precisar una idea esencial que guíe los intereses estéticos de Salinas. Tal vez sea tan sólo eso. Un momento de música relajada, sin grandes propósitos, con sonidos que permiten pasar la existencia sin tensiones y en buena compañía.