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La voz del interior

Rescate de una crónica publicada en la Revista Pelo, mayo de 1983.

En un encomiable esfuerzo de producción, la audiencia porteña pudo acceder a “El Rosariazo”, un evento musical que hace poco tiempo tuvo lugar en Rosario. Allí se habían presentado artistas rosarinos ya consagrados en todo el país junto a nuevos valores. El resultado fue tan positivo como para intentar repetir el proyecto en la capital.

Así fue que durante dos noches, Rosario mostró parte de lo que es y puede ser musicalmente. Básicamente, los que estuvieron en Obras fueron desprendimientos del clan Baglietto, como son Fandermole, Abonizio y Silvina Garré, más el grupo Boulevard. Este conjunto fue el que actuó primero exhibiendo igual cantidad de defectos y virtudes, elaborando un tipo de canción compleja, con profusión de arreglos. Es sin duda una banda para tener en cuenta en el futuro.

Tanto Fandermole como Abonizio mostraron buenos registros vocales y una temática literaria bien elaborada, aunque el acento está puesto en la depresión y el drama. Uno de los defectos más ostensibles en estos cantautores son los textos que la mayoría de las veces entran “a presión” en la música.

Algo de eso también le ocurrió a Silvina Garré, quien todavía no mostró ostensibles mejorías desde su actuación en La Falda. La cantante no parece dominar plenamente la escena, y aún tiene problemas con el manejo del micrófono. Quizás la falencia más seria esté en los textos, fue más que ostensible que le sobró letra y que esto la hace cantar compulsivamente.

Con Baglietto y Nebbia llegaron la experiencia y el dominio escénico que les son característicos. Ambos sirvieron para reafirmar con su presencia que alguna vez ellos también tuvieron un comienzo.

Lo más rescatable de este evento fue la posibilidad de escuchar algunas voces del interior; y en ese aspecto el saldo fue más que positivo. Es obvio que cualquiera de estos nuevos artistas rosarinos hubiera tardado años en tener una audiencia de cinco mil personas en Buenos Aires, sin embargo la tuvieron en su primera presentación. Por ese solo hecho, El Rosariazo es un tipo de espectáculo que debería repetirse con otras expresiones del interior del país.