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Guitarra vas a gritar

Para los que crecieron en los 90, esa dé cada infame puede transformarse en un tatuaje permanente. Para Buenos Aires Karma, en cambio, no hubo otra opción posible. Con esa fibra ardiendo en carne viva, lo de Limo es un ataque rockero, oscuro y contundente planteado desde los márgenes del oeste bonaerense. Por momentos más grunge, por momentos sónicos, los chicos mimados de Ricardo Mollo siguen haciéndose fuertes con guitarras incendiarias, atmósferas oscuras y bases sólidas. Sin embargo, acá, desde su segundo disco, después del viral Terrícolas, de 2009, BAK redobla esfuerzos y, con mayor o menor precisión, lleva la búsqueda a un segundo nivel. Todavía dividiéndose entre el castellano y el inglés, incursionan en la electrónica (“Good Bass”), el pop (“Tristeza grandeza”), y abren algún plano acústico (“No le eches la culpa al carnaval”). Sin embargo, el plato carnoso todavía es ese desenfado violento, desesperanzado y algo arrogante que, de a ratos, parece oler a espíritu adolescente.