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Entrevistas

Foster The People: "El arte debe reflejar las preocupaciones de la gente"

Mark Pontius habla sobre “Sacred Hearts Club”, el disco que presentarán mañana en Obras y que los devolvió a su faceta política. También explica cómo fue trabajar con el Cirque Du Soleil, y dice que aún hay sectores sensibles con la letra de “Pumped up kicks”.

“No soy muy bueno siendo amigo de mis exnovias”, cuenta entre risas el baterista de Foster The People del otro lado del teléfono. “Pero mi hermana, que ahora está casada, tiene una gran relación con todas sus exparejas, y realmente hay una intención sana detrás. Al fin y al cabo somos humanos, así que aunque a mí no me salga, creo que es posible”.

Mark Pontius habla desde los Estados Unidos, justo antes de llegar por tercera vez a la Argentina. La charla, además de su presentación del viernes, gira en torno a “Sacred Hearts Club” (2017), el tercer disco del grupo.

Y el baterista responde sobre las relaciones post-rupturas porque la letra de “Sit next to me”, el último single, las tiene como centro. “En la canción tratamos de mostrar que puede haber un sentimiento positivo muy poderoso”, afirma.

-”Loyal like Sid and Nancy”, en cambio, toca temas sensibles como el “Black live matters” y los refugiados estadounidenses. ¿Cómo es escribir esas canciones en una era tan dividida?

-Creo que ningún músico debería tener miedo de tomar partido y analizar los problemas del mundo, con su propia forma de ver las cosas y a través de las letras. El arte es muy universal y me parece una gran manera de dialogar. También empodera a la sociedad, y Mark -Foster, cantante- no tiene concesiones para liderar ese papel. A veces no son composiciones tan premeditadas, simplemente surgen porque te enterás de lo que pasa en el mundo. Lo ideal es reflejar las preocupaciones de la gente, para mí es una de las funciones principales del arte.

-¿Y cuál fue tu reacción cuando las radios censuraron “Pumped up kicks” después de la masacre de la escuela Sandy Hook?

-Para serte honesto, en un primer momento dijimos: “Wow, lo están tomando muy a pecho”. Pero al instante lo entendimos, e incluso ahora que pasaron varios años todavía está esa “cosa” en el aire. Antes le contaba a un amigo que en algunos shows no la tocamos, para ser respetuoso con las ciudades que sufrieron por eso. Y al sacarla de la lista, de una forma rara, la canción todavía mantiene su poder. No habla a favor ni en contra de nada, solamente se refiere a una problemática. Está bien si parte de la sociedad siente la necesidad de rebelarse o sacarla de la radio, porque al hacerlo le dan más visibilidad al asunto de fondo. La gente termina poniéndolo en foco, y eso es genial. Al censurarla, marcan que es algo muy importante.

-Claro.

-Igual nosotros sólo hicimos un comentario, la violencia es incómoda de abordar y nadie quiere meterse en controversias a propósito. Pero hoy no nos sentimos atacados ni ofendidos porque la hayan prohibido.

-¿En alguna ciudad recibieron pedidos de no tocarla?

-No, fue por nuestra intuición. No es que a veces la evitamos porque nos lo hayan dicho, sino porque no nos parecía correcto. En Las Vegas habían tenido un tiroteo hace poco, así que no la hicimos. Tenés que ser sensible con tu alrededor. Antes de subir, a veces Mark nos dice “hoy no toquemos ‘Pumped up kicks’”, porque lo ve inadecuado. Pero generalmente no es una respuesta al pedido de nadie.

DEL PUNK AL HIP HOP

Uno de los álbumes que Foster The People estaba escuchando durante la creación de “Supermodel” (2014) era “Sandinista!”, de The Clash (1980). La influencia se nota precisamente en temas como “Are you what you want to be?”, pero el rap también fue crucial: hasta se dieron el lujo de samplear a A$AP Rocky en “A begineers guide to destroying the moon”.

“Esta vez, Mark e Isom (Innis, tecladista) compusieron más que el resto -explica el baterista mientras la llamada recorre el mundo-, pero algo de lo que sonaba era el material psicodélico de los '60s y el hip hop de J. Dilla. Como banda, disfrutamos de procesar lo que oímos en determinada etapa y crear material nuevo e interesante a partir de eso”.

-”Sacred…” fue el primer álbum desde que Isom y Sean (Cimino, guitarrista) son miembros oficiales de Foster The People. ¿Hubo alguna diferencia a la hora de trabajar?

-Realmente no, para nada. Fue más que nada una cuestión legal. Ellos siempre estuvieron involucrados de una manera gigante, fueron una parte muy importante de la banda desde que se sumaron.

-En el disco hubo varios músicos tocando la batería y la percusión, incluso más que en los anteriores. ¿Cómo fue para vos relegar ese rol, siendo el verdadero baterista del grupo?

-¡Buena pregunta! Me gusta, nunca nadie me lo había consultado (risas). Para mí está totalmente perfecto, Isom es un gran batero y productor. Creo que un productor que también sabe de eso aporta mucha más sensibilidad que los otros de su rubro, porque le mete un feeling y un groove al disco que se reflejan en el resultado. Isom, cuando produce, le pone ese condimento. Lo amo, porque cuando yo aporto algo, él lo entiende y se mueve en esa dirección. Lo que pasó fue que si yo no estaba en el estudio mientras grababan unas tomas o algo, las hacía él porque es muy capaz. Realmente cumplió muy bien la función. Para mí tenemos que fijarnos en lo que suena mejor como un “todo”. Al menos desde mi lado, nos pienso como una banda integral y trato de que no haya egos. Es complicado, pero si un tema te pide a tal persona, hay que seguir el instinto sin importar a quién involucre.

-Esta vez también trabajaron con un montón de productores, algo más común en el pop. ¿Es complicado organizar los roles y que nadie se termine pisando?

-(Piensa). Hoy tratamos de hacer las cosas de la manera menos compleja posible. Hay muchos amigos nuestros que producen bien, y de hecho Isom y Mark se encargaron del gran porcentaje de eso. Claro que se metieron otras personas, pero fue muy orgánico. La relación fluyó saludablemente desde el principio, y obvio que cuando tenés a muchos trabajando en lo mismo, todos tienen que ceder un poco, ¿no? Es algo fácil de hacer cuando los conocés desde antes de entrar al estudio. En ese sentido lo veo como un trabajo colectivo, está bueno dejar la puerta abierta para que todos opinen.

-En definitiva es lo que charlábamos antes: por momentos, en las bandas hay que olvidarse de las individualidades.

-Sí, es exactamente eso. Cuando entrás al estudio, tenés que tratar de que el ego quede lo más afuera posible.

-El disco fue masterizado tres veces porque no estaban convencidos con el resultado final. ¿Qué era lo que no les cerraba?

-Es una respuesta larga, pero lo primero que hicimos fue cambiar el orden de los temas, y eso surgió cuando ya recibimos el mastering. Hubo que secuenciar las canciones de otra forma y ver cómo encajaban mejor. El audio y la post-producción son otra rama del arte, y depende mucho de las opiniones de quienes lo vayan oyendo. Es una charla nerd, y Mark se encargó más que nada de eso. Pero todos nos juntamos en el mismo cuarto a definir el orden y la dirección del disco.

UN ESCENARIO LLENO DE COLOR

-En septiembre invitaron al elenco del Cirque Du Soleil durante el festival “Life is Beautiful”. ¿Cómo se dio la relación con ellos, viniendo de dos ramas distintas?

-Mark conoció a uno de los directores creativos cuando estábamos por girar con “Supermodel”, y lo contactó para pedirle ayuda y referencias con las producciones que estábamos haciendo. Ahí empezó la relación, y hablaron de hacer algo juntos en el futuro. Así que cuando nos convocaron desde este festival, nos pareció una buena oportunidad porque iba a ser en Las Vegas, de donde son ellos. Era una buena chance para armar algo. La idea empezó de esa forma, y terminó con nosotros tocando un tema de los Beatles y ellos haciendo un baile (risas). Lo más gracioso es que mientras ensayábamos “Hey Jude” en California, los chicos del Cirque estaba practicando su coreografía en la otra punta. Así que nunca vimos la idea final hasta que subimos al escenario: sabíamos la duración y que pasarían ciertas cosas, pero no mucho más. Yo, al ser el baterista y estar atrás de todo, tuve una vista privilegiada. Fue complicado no perderme con lo que tocaba, porque estaba en mi propio show y era algo increíble de admirar.

-Mañana llegan al Estadio Obras. Ya vinieron dos veces a la Argentina, ¿pero cómo planean este show considerando que el último fue en 2015 en el Lollapalooza?

-Justo es el último tramo del tour de “Sacred…”, así que estamos haciendo una celebración divertida para terminar la gira. Pasamos varias semanas sin tocar en el medio, así que estábamos con ganas de salir de vuelta al ruedo y presentar nuestras novedades. Y obviamente, es excelente ver a los fans sudamericanos. ¡Siempre son épicos y geniales!

Foster The People presentará “Sacred Hearts Club” el viernes en el Estadio Obras (Av. Del Libertador 7395), con Louta como telonero. Las entradas se consiguen a través de Ticketek.