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Enrique Campos: "Pienso poco en términos de género o de rótulos"

Punk rock, tango, cumbia, música urbana y sonidos latinoamericanos conviven en el gen del músico que acaba de estrenar nueva canción, "Indiferente", luego del disco debut que le valió una nominación a los Premios Gardel y otra a los Latin Grammy.

“Cuando estábamos por entrar a grabar ‘Roto’, mi primer álbum, a último momento se nos cayó un invitado para el que iba a ser el tema número doce, y como me gustaba ese número, compuse este tema para reemplazarlo. Me gusta mucho la cumbia y suelo tocar bastante cumbia en vivo, por lo que salió más para ese lado, pero como el disco era más tanguero, lo forzamos un poco para que suene así. Nunca la tocamos como un tango en vivo, sólo ese día en el estudio” recuerda Enrique Campos sobre su nuevo simple “Indiferente” y agrega: “Gracias a la nominación al Latin Grammy, el año pasado, conocí al productor mexicano Camilo Lara, y salió la idea de devolverla a su hábitad natural, pero con un sonido de cumbia más latinoamericano y más moderno. Así que para mí es especial por todo ese viaje que se mandó”.

Al momento de arriesgarte a mezclar tango con cumbia y todo en una estética más punk rock, ¿pensás en las repercusiones que puede llegar a generar o te centrás en dejarte fluir sin importar las consecuencias?

La verdad es que pienso poco en términos de género o de rótulos. No por hacerme el libre o el rebelde, sino que por no sentirme demasiado cómodo dentro de esos límites y esas definiciones en general. Tampoco soy un gran conocedor teórico de la música y de sus estructuras, por lo que me agarro bastante de lo que me sale intuitivamente, y de lo que escucho y me gusta. Lo mejor que puedo dar como artista es lo que me sale de una forma auténtica y sincera, y no desde un lugar más de erudito o de estudioso. No porque no saber te libere, al contrario, espero poder ir aprendiendo lo más posible mientras avanzo. Pero, hasta ahora, la búsqueda se me ha dado más desde un lugar emotivo. Me ha pasado que lo que hago no le gusta a gente que sí le gusta el tango más clásico, y lo mismo con otros géneros que también puedo llegar a hacer, pero entiendo que no es posible contentar a todo el mundo, y menos aún a quienes opinan de la expresión de uno con más preconcepto que sensibilidad.

¿A qué público te gustaría conquistar con este tango más moderno?

Es una tarea difícil, pero lo siento parecido a intentar encontrar una pareja: puedo tener ciertas ideas de lo que me gustaría y de lo que no, pero en el fondo esa conexión es algo que pertenece más al mundo de lo fortuito. Dentro de ese aspiracional medio ingenuo que existe, puedo decir que me gustaría que mi público sea súper empático y libre al escuchar lo que yo esté expresando, y que no les interese rotular o explicar nada. Me gustaría tener una conexión más emocional, que no implica que no haya de mi parte una cierta línea estética, tanto musical y visual como también hasta un poco filosófica, pero que eso no sea lo importante en el vínculo, sino lo compartido a nivel sensorial.

¿Con qué otros géneros te gustaría fusionar?

Me gustaría poder fusionar música de todos los estilos posibles. Me gusta mucho la cumbia y el tango, pero me gusta también la música urbana como el trap o el rap. Me generan algo especial los géneros tradicionales de otros lugares, como el flamenco, el country, o la ranchera. Me gustaría poder jugar con todos esos mundos.

¿Qué cosas jamás harías dentro del tango?

La verdad es que no me siento tan dentro del tango. Al menos no del que se nos viene a la cabeza cuando uno dice “tango”. Quizás puede ser eso: no haría nunca ese tango que se nos viene a la cabeza cuando alguien dice “tango”. No porque no me guste, me encanta, pero no lo siento propio. No vengo de ahí, no crecí con eso, y no es parte de mi imaginario. Hago otro tipo de música, que tiene quizás cosas de ese tango, pero desde mi realidad, mi generación y el momento histórico que me toca vivir. Esa música que hago y que hacemos muchos jóvenes, no sólo tiene hoy su propia vida, sino que también está peleando por su propio reconocimiento más allá del nombre que se le quiera dar. Al igual que estamos haciendo hoy en día todos los seres humanos en distintos frentes. Y es hermoso ser parte de eso.