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Notas

El éxito por otro lado

Con cuatro discos en la calle, 20 años de historia y el aval de su pares, Las Canoplas aseguran que la clave de sostener una banda es la satisfacción personal. Por Guillermo Boerr, para Clarín.

Una banda influyente no necesariamente vende muchos discos. Lo que suele definirla como tal es el hecho de haber motivado a otros a tocar, el contagiar ese implícito "vos también podés hacerlo". En ese sentido, Las Canoplas es una banda influyente. Producto del notablemente fértil caldo de cultivo artístico que proporciona el ámbito universitario de la ciudad de La Plata, el grupo se formó en 1982, cuando Milanesa (bajo), Topi (guitarra) y los hermanos Trilo (batería) y Carro (guitarra) decidieron que, dado que no había ninguna banda cuya propuesta les satisficiera por completo, deberían formarla ellos mismos. Al modo de la filmografía almodovariana, Las Canoplas operan en forma coral: los vedetismos típicos del rock, entonces, no tienen cabida, porque todos los integrantes cantan.

Otro dato: Las Canoplas son, en esencia, una banda punk. No tanto por su estilo, sino por su concepción artística. Para completar el cuadro de situación, ninguno de los miembros del grupo tiene una formación musical formal sino que, contando en principio con conocimientos básicos, aprendieron a tocar en la banda.

En 1988 ganaron el concurso organizado desde el programa Submarino amarillo, que conducía Tom Lupo, cuyo premio era la grabación de un disco. En las postimetrías de la era del vinilo, entonces, editan Bat man (así, separado), producido por Mario Serra. Su lanzamiento tuvo la mala suerte de casi coincidir con la primera película de Tim Burton sobre el encapotado de Ciudad Gótica, aunque no guardaba relación con la "batmanía" que ésta generaría. De hecho, por este motivo decidieron dejar de lado el tema que daba nombre a la placa, "que estaba más relacionado con la serie psicodélica de los '60, no con el nuevo Batman, sin Robin y para nada pop", explican. Reconocidos como influencia por varios platenses que por entonces daban sus primeros pasos en la música (Peligrosos Gorriones, Sergio Pángaro, Rudie Martínez), no logran, sin embargo, trascender la etiqueta de "de culto" y alcanzar la masividad. Tiempo después, la banda entra en un impasse que duraría hasta entrados los '90.

Cuando se reúnen, editan en 1995 La trayectoria del boomerang, un disco que los muestra más afianzados en ese rock que apoyaba un pie en lo más callejero y el otro en la vanguardia más arty, pero con el cinismo y el humor suficiente para reirse de ambos extremos. "Cierta insatisfacción, que es la que nos hace estar siempre buscando otra cosa, es un ingrediente fundamental de la cultura rock", explica Carro. Milanesa completa la idea diciendo que "la cultura rock se formó a partir de grupos que han hecho un aporte, no los que copian lo que ya se escuchó".

1998 los encuentra con una nueva placa, Universo Aniversario, el primer disco argentino que se vendía a través de Internet. Una vez más, las mieles del éxito comercial esquivan a Las Canoplas. Aunque para ellos, el éxito parece pasar por otro lado. Según el bajista, "la clave es la satisfacción personal. No se puede sobrellevar el fracaso de un proyecto que implica relegar vocaciones o gustos personales si no hay una importante cuota de disfrute. Pero el hecho de tener el grupo que querríamos tener hace que lo ingrato de la falta de reconocimiento pase a un segundo plano".

Para celebrar sus veinte años de vida, Las Canoplas editan en 2002 su Metal Box, un compilado con temas de sus tres discos. El original empaque fue logrado reciclado unas curiosas latas de espirales (esos de los mosquitos, sí) que encontraron en una fábrica abandonada. Después de tanto tiempo y reconocimiento por parte de sus pares, es legítimo preguntarse si la no llegada de la masividad despierta ciertos rencores. Milanesa explica que "nosotros no tenemos fans en el sentido más estricto de la palabra: tenemos un público que gusta de nuestra propuesta estética, pero no se casa. Para mí, uno de los mayores logros es que alguien me diga que verme o escucharme lo impulsó a querer tocar un instrumento". Mirando hacia atrás, hacia la lista de temas del Metal Box, el bajista reflexiona. Cuando empezamos a tocar, si hacías rock eras extranjerizante. Ahora, resulta que sos potencial exportador. Lo nuestro es 100% rock latino. Sin embargo cuando fue ese boom del rock latino, no corrimos a ponerle charango o congas a nuestras canciones. Eso se parecería más a un esfuerzo deliberado por seducir al público extranjero, y no queremos participar de las franquicias del rock".