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De pura casualidad

El trío Simón publicó su EP "Propaganda 01". Por Roque Casciero, para el No de Página/12.

Nadie podría confundir a los tres integrantes de Simón con hippies sesentistas, pero ellos conservan aquella entrañable idea de que la música puede cambiar al mundo. Y por eso es que hacen canciones, dicen. “Si lográramos cambiar a diez personas, me quedaría más que satisfecho”, asegura Valdi (guitarra y programación). Y Body (voz, bajo y programación) completa: “Quizá ni siquiera lo veamos, pero si con lo que uno hace deja sembrado algo para el futuro en algunas personas, misión cumplida. Es que la música de Simón es lo que impulsa nuestras vidas; las canciones son desprendimientos de nuestra esencia”. El trío, que se completa con Napo en batería, acaba de publicar su EP debut Propaganda 01, con cinco canciones de fresquísima new wave que podría encajar en un compilado con Franz Ferdinand, Kaiser Chiefs o Bloc Party. La particularidad es que el disquito de Simón fue grabado en el 2003, cuando ninguna de esas bandas hoy exitosas había asomado la cabeza, lo que ahuyenta las posibilidades de advenediza subida al hype del nuevo rock británico.

Tras la separación de Auge, su grupo anterior, Body se juntó con Valdi con la idea de generar canciones en las que se mezclaran sintetizadores y guitarras. “El sonido fue buscado, pero llegamos de casualidad”, se sincera el guitarrista. “Como no teníamos apuro de nada, las canciones pasaban de ser acústicas a electrónicas y de electrónicas a rockeras. En realidad, en ese momento escuchábamos mucho a Beta Band, Grandaddy y Dandy Warhols, pero terminamos sonando a la Electric Light Orchestra (risas). En realidad, creo que sonamos como si la ELO hubiera seguido su evolución y no se hubiera estancado como lo hizo.” La grabación original de Simón, pensada para entregarles a los dueños de los bares en los que la banda quería tocar, fue remezclada para el EP porque los tres sintieron que su sonido se transformaba en vivo. “Se generó otra energía, otros colores, y queríamos que quedaran en el disco”, explica Body.

De todos modos, Simón no hizo demasiados shows en el circuito under. “La actitud arrogante del under te impide generar cosas, entonces hicimos un camino distinto”, dispara el cantante. Durante el año pasado, el trío convirtió a su sala de ensayo en un sitio para fiestas semiprivadas llamadas Universo en Miniatura. “Había muestras, una chica hacía maquillaje artístico, otra gente vendía la ropa que diseñaba, había shows acústicos de bandas amigas y armábamos ambientaciones con telas, mangueras de luces, música”, recuerda Body. “Queríamos que la gente flasheara. La producción era muy Todo x 2 $, pero estaba buenísimo.” Más sincro: los Simón no sabían que Franz Ferdinand hacía algo parecido en su Chateau escocés. Mucho más acá, en un caserón de Floresta, por arriba y abajo del escenario pasaban los músicos de Azafata, Velocet, Doberman, Superexcelent y Orquest. “Se armó una especie de comunidad por la vibra de todos, y nos dimos cuenta de que esas bandas acaban de sacar un disco o están grabando”, dice Body. “Aunque ya no tenemos la casa, quedó el espíritu de generar cosas y todos nos enriquecemos con el feedback.” Y Valdi suelta, nostálgico: “Sí, pero estaría bueno tener la casa...”.