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Crítica: "Seguir latiendo"

Dicen las malas lenguas que Pier acaparó cierta atención a mediados de los noventa, cuando se difundieron algunas cintas en el Parque Rivadavia que contenían canciones del grupo. El detalle es que los cassettes eran promocionados como material pirata de los Redonditos de Ricota... y al día de hoy circulan en internet canciones del grupo bajo el rótulo "Inéditos de Los Redondos".

Algo de eso hay en "Seguir latiendo". Casi todo lo que propone la banda de los hermanos Cerezo parece tener el sello de la mítica banda de La Plata. Ramiro Cerezo intenta emular el patrón de voz que registró Solari. La construcción de las letras retoma el lunfardo en spanglish que matriculó el Indio. Y hasta la manera de titular las canciones alude a las crípticas metáforas rebuscadas del ex cantante de Patricio Rey (por ejemplo, "El paraguas malvado de Porota", muy parecido a "La pequeña novia del Carioca").

Pero es innegable que tienen una marca propia: la tapa del disco es una fotografía de los integrantes de Pier en la terraza de un edificio y ninguna tapa de Los Redondos exhibe fotos de los músicos. Entre Ramiro y Agustín Cerezo (guitarrista) se dividen la autoría de las canciones. Además, éste último es productor del disco y toca el bajo en cuatro de los once temas (se lo imaginan diciéndole al bajista, Nicolás Ferreiros, que no da para que ejecute su instrumento en casi la mitad del disco...).

En fin, se puede decir que "Seguir latiendo" es un disco correctamente grabado, bien intencionado y bastante oscuro. Y sería injusto decir que Pier solamente se parece a Los Redondos... por momentos también remite a Callejeros.