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Ella es tan Cargosa

Ya ni yiro

Ya ni yiro por el mundo hoy,
yo lo miro desde mi balcón.
Nunca dos atardeceres son iguales, no,
cada cual guarda sus leyes, su luz, su color.

Te adivino siempre contra el sol,
lejos mío vivirás mejor.
Entre el empedrado de tu calle, tiempo atrás,
me dejé atascada parte de mi alma, ahí nomás.

Como un perro callejero
desconfío en sí de todo,
pero me entrego de lleno
a la caricia más pueril.
¿Vas a pasarme tus dedos
por mi lomo malherido?
¿Vas a separar las sobras para mí?

Como un perro saldré a callejear
mientras duerman todos los demás.
Con tus iniciales enchapadas al collar,
pondré mi nariz en las piernas de la ciudad.

Contra el techo de la noche,
cuando se agrandan los ruidos,
¿Vas a pegar el silbido
que me vuelva hasta tus pies?
¿Vas a pasarme tus dedos
por mi lomo malherido?
¿Vas a separar las sobras para mí?

Ya ni yiro.
Ya ni yiro.