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La Condena de Caín

Susurro de un náufrago

Estamos solos, amiga esperanza.
Es como un cuento que escribe la desilusión.
No es la respuesta, que encuentra distancia.
La distancia es angustia aunque olvide el dolor.

Se encuentran monedas de caras desiertas.
Siempre queda en juego mi resignación.

Generación de derrota entre cielos,
Se cae el muro en el centro de mi identidad.
La idiosincrasia de un Mayo entre nieblas.
Revolución, cyber-juego neoconservador.

Destino esquivo, en mi piel viven muertos
Presos de amor a los desesperados.

Romper la nada es un simple deseo,
Tu ideología es ficción.
Es como verte vencer sólo en sueños.
Eso es tan simple, mi amor...
Mientras tus ojos se ahogan en noticias que sólo esperas,
Ahogado en la compasión.
Es conmoverte tan solo entre miedos...

No soy un hombre de esperar.
No me gusta quedarme sentado.
Sin embargo, todos mis proyectos han fracasado.
Proyectos... por decirles de algún modo...
"Locuras, delirios..." los suelen llamar.
Ellos... ellos que pintan la realidad, ellos que ponen y sacan fichas de desilusión
Formando el mundo real que todos conocemos.
Desilusión... ¡Qué palabra en mi vida! Si todos los días la recuerdo con angustia y con cariño.
Pero yo no dejo de buscar, eh. ¡No señor! Si en cada búsqueda aprendo algo nuevo;
una nueva búsqueda tal vez.
¿Y si un día el mismo delirio nos abrazara,
nos susurrara al oído la misma canción?
¡Mirá vos che! ¡Podríamos dejar de vivir en la realidad! ¡Podríamos ser libres!
¡Podríamos bailar! ¡Podríamos cantar! ¡Jugar! ¡Comer! ¡Amar! ¡Coger! ¡Vivir!