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La Condena de Caín

El oro y la pólvora

Ella corre en su universo,
Su realidad se acerca a una bomba.
El oro destruye más que la pólvora...

Suavizada por la reflexión de su película fantasma,
Seducida por tanta opresión, su libertad la extasiaba.

"La sangre no es agua" - me dijo
Abriendo sus ojos ya abiertos.
La risa mintió su tragedia y olvida el dolor.

Cada detalle un todo en su mundo.
Tan humana, temía el placer.
Un horizonte que ronda el fantasma de otro ayer.

Escapó de su esencia y cedió por esa vez a lo desconocido.
Espiándose, audaz, encontró el sueño que no encontramos dormidos.

Como siempre, casi bonita.
El arte de ahogarse y resucitar.
Brinda por su gusto sensual de escuchar y no oir.

Ironía que inunda la razón
Sin socorro en las náuseas del deseo.
Parece imposible, quiere despertar
De este extraño sueño que oculta su lugar.
La tristeza de la memoria llega,
cinismo propio de la eternidad.
Parece imposible, quiere despertar
De este extraño sueño que busca soledad.