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Pastoral

El dueño de los muñecos

Surge la gloria de algún idiota
latentes bocas crearon su honor
falsificando sus aventuras
buena persona su condición.

Rey de la nada y lo confuso
entre sus regalos halló poder
y se sintió tan alto de golpe
que desde arriba quiso mover
todos los hilos de los muñecos
que olvidados, estaban quietos
sin pensar nunca que alguien les diera
vida prestada, aunque atada.

Después de un tiempo,
las marionetas se dieron cuenta de que vivir
significaba algo más amplio que estar movidas desde lo alto
haciendo siempre lo que otros ordenan
mirando la llovizna caer.

Ya preferían quedar tiradas
a caminar siempre atadas
y fue entonces por última vez
que el idiota quiso ser rey
de la nada y lo confuso.

Sin marionetas,
se acabó el poder.