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Pastoral

Tía Negra

El paisaje gris enverdece su cuerpo desnudo
madera vieja,
la pobre reja
y algún cristal.

Escucho el raro silbar de mi amigo el acero
y por su lomo, el tren veo llegar.
Mi Tía Negra de blanco andará
el sol caliente hace su cara brillar.

Una lágrima que patina en mejillas sin dueño
el que tenía, ha salido a navegar
mi Tía Negra conmigo quedará.

Ángeles blancos nos tienen que encontrar
jugando juntos
entre sus campos con mamá.