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ZAS

Dámelo, nena dámelo

Yo te vi en aquella fiesta
bailando sola en un rincón
del salón.
Me miraste y te vi dispuesta,
te llevaba un trozo de torta
y vino el resbalón.

Y en tu pollera de seda
la crema quedó esparcida
y yo rojo, nena.

Dámelo, nena, dámelo
¡entre vos y yo
hay algo pesado!


Me pediste un cigarrillo
seguro que mi encendedor
no andaba bien
porque salió una llamarada
que envolvió tu cabello rubio.
¡Traigan el extinguidor!

Entonces vi en tu rostro
moldeado de amor ¡de aquellos!
Le apuntaste a mi corazón

Dámelo, nena, dámelo
¡entre vos y yo
hay algo pesado!


En mis sueños
yo era Humphrey Bogart
y no Woody Allen.

Y los sueños
hacen tantas cosas
lo mejor que pueden
Y los sueños
hacen tantas cosas
lo mejor que pueden
Nena: lo mejor.

Dámelo, nena, dámelo
¡entre vos y yo
hay algo pesado!