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Pequeña Orquesta Reincidentes

Yo

Yo te daría mis huesos
para hacer ese fuego
que te abrase por mí.

Yo quebraría mis armas
para que ya no creas,
que no creas en mí.

Yo ya crucé los alambres
y sangré sobre el pasto
lo que ha de sangrar.

Yo, siempre yo solamente,
en tu pelo mojado
respirando la sal.

Cuántos demonios ahogados,
cuánta memoria incendiada,
para llenar esas hojas que no te alcanzan,
no te alcanzan.

Cuantos demonios,
cuanta memoria,
esas hojas, esas hojas.