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Ciro & Los Persas

Hoy te vas

Hoy mi hija me visita en casa
por primera vez,
traerá un vestido floreado,
su sonrisa y su delgadez.

Es que hace poco me dijo:
“Yo ya estoy grande y me quiero ir,
tengo el trabajo muy lejos,
quiero un lugar para mí”.

Buscó y me mostró deseos,
yo aporté la realidad,
le dije, sentado en la cama:
“¿Te diste cuenta? Hoy te vas”.

Hoy te vas, hoy te vas,
hoy queda una vida entera
en el pasado, detrás.

No pude evitar que asome
en mis ojos la humedad,
vi su carita sonriente, en la escuela,
al verme llegar.

Y llevándola a teatro,
verla bajar y correr,
diez metros hasta la entrada
y saludar al torcer.

Y luego trotar apenas,
años después caminar,
más preocupada en el paso
que en la hora de llegar.

No está su voz en el aire,
sus personajes no están,
sus caminatas de insomnio,
golpeando puertas, no están.

Hoy te vas, hoy te vas,
hoy queda una vida entera
en el pasado, detrás.
Hoy te vas, hoy te vas,
hoy queda una vida entera
en el pasado, detrás.

Hoy me visita, hoy viene,
mi hija que se fue, sabrás.
Le dije: “Aunque siempre quede abierta,
hoy una puerta cerrás”.

Tomamos té, y le pedí
que me cuente del trabajo,
me habló también de su novio
y de las flores del vecino de abajo.

Y entonces, como al pasar,
jugando con unas migas,
pestañeando algo ligero
y refrenando la intriga.

Quiso saber si su cuarto
seguía siéndolo hoy en día,
si su lugar en la mesa
era el mismo y se mantenía.

Le dí respuestas ambiguas,
le hablé de sus dos hermanos,
hice mínimo el dolor y,
aunque quisiera evitarlo.

Porque acá yo soy el padre
y siempre lo tuve claro,
los hijos un día se van,
porque es destino marcado.

Un poco le hice doler
y, no por cruel ni malvado,
sino porque ella se fue
y yo quedé abandonado.

Hoy te vas, hoy te vas,
hoy queda una vida entera
en el pasado, detrás.
Hoy te vas, hoy te vas,
hoy queda una vida entera
en el pasado, detrás.

Hoy mi hija me visita en casa.