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Ciro & Los Persas

La rosa

“Qué pena, la rosa que ya se marchita,
tus ojos no piensan en mí”, dijiste.
Se nubla la vista, voy por la autopista,
tus manos no van a venir.

Qué pena, la rosa que ya se marchita,
tus ojos no piensan en mí,
se nubla la vista, voy por la autopista,
tus manos no van a venir.

Ah, no alimentes ya más mi ilusión,
no lastimes más mi corazón,
porque más no se puede.
Ah, no alimentes ya más mi ilusión,
no lastimes más mi corazón,
porque más no se puede.

Desde el horizonte, llegando a la cima,
a veces no sé dónde ir,
por montes, desiertos, calles y autopistas,
mis piernas te van a seguir.

Ah, no alimentes ya más mi ilusión,
no lastimes más mi corazón,
porque más no se puede.
Ah, no alimentes ya más mi ilusión,
no lastimes más mi corazón,
porque más no se puede.

Eran rápidos nuestros latidos,
era simple besar,
era verte y sentir el ritmo,
solos bailar.

Mojada de fresa, tu boca mordía,
rompía la ola en el mar,
mis ojos abiertos ya no te veían,
ya nunca te van a olvidar.

Mojada de fresa, tu boca mordía,
rompía la ola en el mar,
mis ojos abiertos ya no te veían,
ya nunca te van a olvidar.

No digas, no digas, no me lo digas,
dímelo, dímelo, dime mentiras.
No digas, no digas, no me lo digas,
dímelo, dímelo, dime mentiras.

Ah, no alimentes ya más mi ilusión,
no lastimes más mi corazón,
porque más no se puede.
Ah, no alimentes ya más mi ilusión,
no lastimes más mi corazón,
porque más no se puede.

Ah, no alimentes ya más mi ilusión,
no lastimes más mi corazón,
porque más no se puede.
Ah, no alimentes ya más mi ilusión,
no lastimes más mi corazón,
porque más no se puede.

Eran rápidos nuestros latidos,
era simple besar,
era verte y sentir el ritmo,
solos bailar.