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El Estrellero

Preámbulo a la vigilia

Pensamos tanto que nos cansamos, prisión secreta,,en algún rincón del pecho escondo huellas. Préambulo a la vigilia y el perdón incierto.
Triste demonio que aún vaga en mi. No te pierdas en mi pensamiento,
no es tu nave y el descenso puede aún doler.
Peleamos tanto que nos amamos. Visiones bellas
transcurren como en cuentos y epopeyas.
Triángulo a la mentira, el telón abierto, triste demonio que no sabe actuar.
No te pierdas en mi pensamiento, como un ángel caído de la cama. Allí abajo resonó su frágil voz, el único lugar donde podría ser escuchado el tiempo que durara el eco. Sólo aquella vez,
logró hallar la luz y encontró la paz tapado de lodo,
bella aurora austral, una hoz cortando las estrellas.