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Salta la Banca

No pierdas cuidado

¿Qué alpiste le das
al jilguero que representás?
(huestes de tu tibia mediocridad).

¿Y esas blasfemias
que lo vienen a envalentonar?
Conozco ese hedor: me repele tu halitosis.

Muchos jazmines constituyen
un bello bouquet.
Muchos querubines, tren al edén.

Muchos colores son el sueño del que quiere el bien.
Y, en otro orden de cosas,
mucha mierda sólo es mierda.

Cuando explote, en el jardín,
el perfume en el carmín,
no pierdas cuidado.

Él es el mártir
de una ríspida conspiración
que sólo existió en su imaginación.

Le vende el cuento a sosos
barrabravas de sillón,
y vuelve a escudarse en su fosa delirante.

Donde haya felicidad,
siempre habrá algún suspicaz
con afán macabro.

Con mis pares; con mis lares;
Con mis bares; con mis mares;
Con mis males; con mis sales:
Con mi corazón, si se juega, no hay perdón.

Cuando, al fin, triunfe el amor,
no faltará el impostor
que quiera arruinarlo.